24 febrero, 2007

Ocupaciones alternativas

De profesión ¿qué?

Esta mañana, resacosa de un cólico que me ha fastidiado una noche en la que mi plan era simplemente dormir, me he puesto a pensar. Qué peligro, dirán algunos. Pues sí.

Ahora es media tarde, tengo fiebre y a saber qué estoy incubando. A seguir pensando, a falta de otra cosa que hacer…

Si me preguntaran cuál es mi profesión ¿qué podría contestar? Menos mal que ya no hay que escribirla en el carnet de identidad. Porque no sé qué pondría. Opositora no es una opción. Por deprimente, directamente. ¿Sufrida opositora? Peor todavía, parece que trato de ganarme el pasaporte al cielo del funcionariado español o algo así. Ya no diseño joyas y bisutería con la asiduidad con la que solía hacerlo porque estoy esperando tener dinero para comprar material nuevo. Ya he empezado con los abalorios de verano, pero aún me falta mucho que ver, mucho que invertir… y mucho que vender, supongo. Diseñadora, tampoco. De momento.

Así que ante esta situación, me he buscado oficios alternativos. El primero surgió hace algo más de mes y medio, una mañana en la que mi madre me dijo que si quería acompañarle a colocar unas flores. “Kika, eso a ti se te da muy bien”. Vale, voy contigo. Y cuál no sería mi sorpresa cuando veo a dónde me llevaba. Al cementerio. No me gusta nada, es como los hospitales, me da miedo. No quería estar ahí, y lo dije. Mi madre me contestó que la ayudara por favor. Vale. Coloqué las flores todo lo mejor que pude en la tumba de mi abuelo. Un tallo, un trozo de esponja verde de floristería, alambre, un golpe de alicate. Una aquí, esa allí, hay que mantener el ritmo de las flores: así es en el ikebana, así debe ser en todas partes. Incluso en los cementerios. Pensé en todo tipo de cosas, sobre todo en el motivo de llevar flores a los muertos. Justo antes de perderme en una disquisición personal, mi madre me dijo: “¿sabes que hay gente que se dedica a esto?”.

La segunda ocupación alternativa surgió como una manera de conseguir algún ingreso cuando flojean las clases particulares o la venta de mis joyas. Como dice la Dra. Marta, hay que aprovechar las propias habilidades. A mí los coches me quedan muy limpios (mi madre dice que yo no lavo el coche, sino que lo esterilizo)… así que se me ocurrió ofrecer entre mi familia el servicio de lavado de coches. La idea era buena… pero como negocio… un desastre…

Diversificación. Esa es la clave. Lady K, Reyes y yo tenemos muchas ideas de negocio. Reyes y yo, por ejemplo, hemos decidido que vamos a montar un chiringuito a la entrada de cada concierto, donde venderemos cosas con el fin de sufragarnos los gastos. Cafeses calientes, bocadillos (pero los bocadillos no van a ser de cualquier cosa: nada chicloso ni grasiento), chuches y cosas por el estilo.

Al final, leyendo el blog de Vega, he decidido que voy a ser gestora de hoptimización. Tiene un poco de todo. Gestión es una palabra moderna, de gurú del management (pronúnciese “manájemen”). Y hoptimización no es una palabra: es un conceto, que mola más. También me he acordado de un poema del que me habló Moncho Otero
, que se llamaba Trabajé el aire.

Así que desde hoy y hasta nueva orden voy a ser…
Gestora de hoptimización del aire.

Toma ya. Suena mejor que Secretaria General de la ONU.


Chorrada del día... me he comprado una camiseta que dice believe me, I'm incredible...

6 comentarios:

sikandar dijo...

Ha mejorado la niña?
1Bs

Kika... dijo...

Estoy mejor.
Besos,
K

Reyes dijo...

Gestora de hoptimización del aire, una muy buena profesión, mucho mejor que el chiringuito, por lo menos pasaras menos frio, jajaja.
Besos
PD:espero que Luli se lo haya pasado muy bien en el concierto, yo me quedé sin coche hoy y no pude apuntarme.

hidden_angel dijo...

Profesiones alternativas... no tienes práctica en eso?? Cómo explicabas qué era humanidades???

En fin, espero que te mejores pronto. Lo de la gripe es un asco. Espero que no hayas enfermado por solidaridad porque eso nunca es una buena idea. Así que mejórate que esta semana me tienes que hacer una crónica en condiciones.

Besinos

Lui dijo...

Hola!!!!
¿Sabes? Hace unos 10 meses cambié de coche. El otro se suicidó un 30 de diciembre camino de Zaragoza... conmigo dentro. A mi no me pasó nada, pero el pobre quedó para el desguace, y nunca mejor dicho. Cuando te compras un coche, al igual que ocurre con una guitarra, te surgen dudas. Y la peor es... ¿color?

Mi coche es "Negro Mágico", pero creo que la magia se pierde cuando no lo lavas y yo, la verdad, es que lo lavo poco. Así mi coche, la mayor parte del tiempo es "Gris Sucio". No hace mucho, tuvo que pasar por taller, y cuando fui a recogerlo, la chica encargada me dijo: "Tu coche tiene que estar aparcado en esta calle. ¿Lo ves?" Eché una mirada al frente y... mi coche no estaba. "No lo encuentro"-dije. Pero volví a mirar, y estaba frente a mis narices. ¡Coño! ¡¡¡Lo habían lavado!!! Ahora lo entendía. Es Negro Mágico, porque cuando lo lavas, desaparece y aparece por arte de magia. Y me dije: "Joder que bonito cuando está limpio"

Han pasado dos semanas, y mi coche ha perdido la magia. Vuelve a ser gris, pero ahora es "Gris Muy Sucio"

Por eso, estaba pensando: ¿Por cuanto me lo lavas? Kikamagia y Negromagico estáis unidos por el destino.

Besos

Kika... dijo...

Lui:
¿Tú también le pones nombre a los coches? Es que tengo un vicio con eso... me encanta hacerlo. Y cuando quieras, montamos el KikaLavado de coches... llamarme parecido no puede ser una coincidencia!!!

Besos, K