15 febrero, 2007

El molde de los días buenos...

Ayer fue uno de esos días que si me dieran el molde para repetirlo no me saldría igual. Imposible. Se me olvidaría algún elemento, o algo no se produciría, o se desajustaría el karma universal (en caso de existir).

Fue un día fantástico, de esos para recordar. Empezó despacito, como todo lo bueno. Llovía y me desperté pronto. Lo pongo en ese orden porque aunque no podía verlo, sé que llovía mientras dormía. Me encanta la lluvia, me da igual que se me moje el pelo y la ropa. Fui por la calle pisando los charcos. Ahora que lo pienso detenidamente, a las ocho de la mañana ya era feliz. Creo que no me di cuenta, pero ahora lo sé.

A partir de ese momento, ya no era la hadita de siempre. El día me transformó en una fuerza de la naturaleza, podía pasar cualquier cosa. Podía hacer que pasara cualquier cosa.

Volví a casa, hablé con Lady K por el Messenger (nuestro actual sustituto del teléfono en nuestra particular hora maruja), y ella me hizo descubrir algo en lo que no había pensado. La felicidad que ya tenía rondando por dentro, en las circunvoluciones cerebrales, las cortocircuitó del todo. Qué raro, pero ocurrió.

Después, al Palacio de Congresos. Colaboro desde hace casi diez años con diversas iniciativas de simulación de organizaciones internacionales. Ayer mis niños simulaban por primera vez las Naciones Unidas. Todos debatían, en su papel (y en inglés), mejor que los políticos profesionales, tratando de arreglar un mundo que siempre se nos resiste, pero haciéndolo con pasión. Cuando aparecía por la puerta me miraban, me saludaban con los ojos, profesionales, sin moverse. Y para mí era un orgullo formar parte del equipo que les había ayudado.

De vuelta a casa, caminando por la calle me dio un poco el sol. Lo que me faltaba. Se puso todo a circular: las vitaminas, las endorfinas o lo que sea que produce el sol. Recarga de magia.

A media tarde, hablé con Vega. Me reí (que era un poco lo que me faltaba), con historias de esas que son muy divertidas, y a la vez dan un poco de miedo. Hablamos en clave, y de cañas, piropos y helados…

Conversación interrumpida por una llamada desde el Palacio. Es una de mis estudiantes de la simulación de Naciones Unidas. “Kika, nos han dado el premio al mejor Instituto participante, también nos han dado doce menciones de honor a las mejores delegaciones...” Qué puedo decir, que estoy orgullosa de ellos, que es por ellos que cosas así ocurren…

El resto de la tarde fue divertida, preparando los disfraces para la noche nostalgia: mi hermana con una peluca, yo cantando una de Cyndi Lauper con la boa de plumas alrededor del cuello. Cosiendo, pegando, improvisando… con ganas de hacerlo, con ganas de verme, de ver a los demás, de escuchar las canciones…

Tato ha sacado un ocho y medio en el trabajo sobre lobos y yo le ayudé un poquito a hacer el mural (las fotos las eligió él, yo sólo las imprimí..)

Viciada a la Play (Javi nos la ha dejado), cantando todas las de El Rey Lagarto, cenando pizza y haciendo balance.

Un buen día, ¿no? Pues tampoco ha pasado nada…

Como me dijo mi preparadora el martes. “Kika, te ilusionas por cualquier cosa y no sé si eso es bueno…”




La foto… de cuerpo entero… más o menos… (el resto de mi cuerpo estaba, lo juro...)

Lo que son las cosas… ayer era feliz, así que ni siquiera me ofendía lo que se suponía que debía hacerlo…

5 comentarios:

Reyes dijo...

Espero que el dia de hoy sea mejor que el de ayer.
Nos vemos esta noche.
Besos

Miguel dijo...

Con lo feilla que eres no sales mal en la foto!

Kika... dijo...

La que sí que sale bien es la Abeja Maya!!!

sikandar dijo...

bonita foto Rubia!
Ayer no fue un gran día pero por suerte hay chicas que siguen disfrutando mientras pisan charcos...
1bs

hidden_angel dijo...

¿Qué más se necesita para estar feliz? Definitivamente fue un gran día porque en las pequeñas cosas son donde se encuentra la verdadera felicidad. Me alegro de que San Valentín decidiera darte esa dosis de alegría. Te la mereces.
Y enhorabuena por lo de tus niños. Si os dejaran a ti y al arquero al mando de la ONU el mundo sería de otra manera.
Besinos