25 enero, 2007

Deportes alternativos

En las clases de Educación Física del colegio nos explicaron durante una temporada qué eran los deportes alternativos. Yo pensaba que eran cosas como el rappel, la escalada, el puenting y cosas de ese tipo. Estaba equivocada, como casi siempre en esa clase, porque al final terminamos practicando un deporte que según nuestro profesor era “alternativo”: el frisbee. Siempre había creído que el frisbee no era un deporte, sino un juego de barbacoa americana. De hecho, mi padre tenía un disco volador blanco con estrellitas azules, en plan bandera de los Estados Unidos pero al revés. El binomio frisbee-barbacoa se rompió para pasar a ser somarro-barbacoa. Pero de esta segunda unión indisoluble ya hablaré otro día…

Creo realmente que hay dos deportes mucho más alternativos que, dado el envejecimiento previsible de la población española, pronto serán más que mayoritarios. Se practican preferentemente por los mayores de 65 años, con una incidencia mayor en el género masculino. De hecho, son casi exclusivos de los hombres.

El primero se llama “Observación de obras”. Consiste básicamente en sentarse en un banco a mirar cómo se construye cualquier edificio. Las obras públicas también valen. La gracia de este deporte no estriba en la mera observación, sino que tiene que complementarse con gritos admonitorios hacia los albañiles, del estilo “así no se construía en mis tiempos” o “eso se cae seguro”. Supongo que este deporte alternativo causa lo contrario que cualquier otro: en vez de terminar cansado, debe quedarse uno relajado que da gusto.

El segundo deporte tiene un nombre mucho más largo. Se llama “Observación escéptica de mujer aparcando en un hueco complicado”. Esta mañana, estaba yo tratando de aparcar en un hueco bastante pequeño. Me iba a obligar a maniobrar mucho, pero no había más opciones. Aparcar no es una actividad que se me dé demasiado mal, así que comencé con fe. A la segunda maniobra ya había aparecido el clásico vejete que me observaba con mucho interés. Interés y escepticismo. Yo, pasando de él, a lo mío. Él, con una cara de “vas a abollar el coche, seguro”. Llegados a este momento, si la cosa está complicada, la observación se ve complementada con indicaciones que no sirven para nada. De hecho, las señas que te hacen buscan, en el fondo, que rayes la pintura.

Al final he aparcado. Y para que fuera un deporte de verdad, he saludado al más puro estilo Nadia Comaneci.

Para que luego digan.

4 comentarios:

vega dijo...

jajaja. frisbi, yo creí q mi profe era el único pirado! en el instituto me vi obligada a adquirir un monopatín y un stick de hockey... y claro a aprender estúpidas habilidades con cada uno de esos elementos. era morado mi monopatín y conseguí subir y bajar d la tabla en movimiento y hacer hasta un circuito de conos... gilipolleces, pero al final una acababa sintiéndose medio orgullosa y todo. respecto a aparcar... hay otro deporte que se llama: impacientarse de antemano si la que aparca delante de ti obstaculizando el paso es una tía... no se cansan d esas gilipolleces??

ElsA dijo...

Curiosos deporte de observadores que saben matar el tiempo.
Cuenta con mi voto en 20Minutos.
Te invito a visitar mi Blog
ElsA
http://mitayito.nireblog.com

Si te agrada votame que también participo en el concurso.
Si consideras conveniente podemos votarnos diariamente.

Saludos y suerte

Reyes dijo...

Ufff creo que hay pocas cosas que me molesten más que los aficionados al deporte de indicarte como debes aparcar. Si necesito ayuda ya la pediré gracias.

hidden_angel dijo...

Pensaba que había sido la única a la que le había tocado lo del frisbee como deporte alternativo. sólo que, en nuestro caso, se complementó con raquetas de playa y hockey. No preguntes.

Lo de la gente que mira mientras que aparcas me pone de los nervios. Entre que soy nula aparcando (porque aparco tres veces al año que es cuando cojo el coche) y que tengo poca confianza en mis habilidades, termino por irme a dar una vuelta si al segundo o tercer intento no lo he conseguido. Sobre mis avatares al volante, ya me extenderé en otra ocasión.
besinos