19 enero, 2007

Casi

Este texto no es nuevo. Pero nunca lo había publicado. Lo escribí en un momento de microcrisis existencial en el que alguien me pidió que volviera a ser yo. Por otras cuestiones, me pidieron lo mismo la semana pasada. Así que creo que sigue siendo aplicable, como una foto antigua para definir el presente.


Casi me había olvidado de tus ojos. No se si había aprendido a olvidarte o a odiarte. O si habías empezado a resultarme indiferente. Te miré, pensé que era como siempre, la misma mirada, el mismo segundo en que estamos rodeados de gente y de pronto desaparezco.

Casi se me había olvidado cómo olían tus manos, cómo me mirabas desde el azul acuoso de tus ojos. Hoy te he visto y no sé si se funden en ti los ayeres o los amaneceres, ya no eras nada, no sé lo que eras. Antes tenías algo de cada poema que escribía y pensaba que no había ahoras ni mañanas ni nuncas. Que no quedaba nada.

Casi se me había olvidado el ritmo de tu respiración y tu manera de hablar. Cuánto te gusta escucharte a ti mismo y cuánto me escuchas. Casi no recordaba tu manera de decirme que quieres verlo todo de la misma manera que yo. El vaso medio lleno. La Orquesta del Titanic.

Vuelve a brillar, me dices. Y yo te digo que me des agua. Que no sé si va a ser suficiente, si bebo te olvido. Si bebo, casi te recuerdo.

Y casi no sé si quiero recordarte.

No queda nada. Quede lo que quede, te pido que te quedes.


Por lo menos para poder saber si tienes dentro la semilla de mis amaneceres.


La foto... es de Julia Margaret Cameron y se llama Portrait of Maud. Es increíble que sea de 1870...

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