07 enero, 2007

Alta voluntaria

Dije que empecé 2006 en la UVI emocional, y que 2007 tenía todo el aspecto de comenzar de la misma manera. Aunque nunca creo que me conozco lo suficientemente bien como para no sorprenderme de alguna cosa que hago… y eso que mi amigo Chandler decía siempre que había llegado al ideal del “conócete a ti mismo”…

La UVI emocional es una dependencia kikeliana que me inventé para poder curar las heridas del alma, que a veces se estropea, como todo. El alma de las hadas no es una excepción. De tanto gravitar entre las realidades paralelas, no es raro que se quede algún jirón entre las arrugas del espacio y el tiempo. En la UVI emocional todos te cuidan, te arreglan las alas rotas, remiendan la varita torcida e incluso sienten tu dolor como si fuera el suyo.

El dolor de las hadas es silencioso. Duele igual que el de los demás, ni más ni menos. Es posible que dure más o que haga que el tiempo se estire como un elástico en espiral. Como una cinta de Moebius. Durante esa crisis silenciosa, hay momentos en los que todo rebosa y sale al exterior, pero nadie sabe de qué manera: puede brotar en forma de magia descontrolada, deseos equivocados o esperanzas vanas en el orden cósmico.

No creo en el orden de nuestros microcosmos. Ni en que el universo le dé a cada uno lo que ha sembrado. No hay némesis ni justicia poética: creo que eso se produce en las novelas, las obras de teatro y las películas, pero no en las realidades paralelas. Puede que el mundo tienda al caos o al equilibrio – prefiero pensar que tiende al equilibrio – pero cada uno de nosotros tiende sólo hacia el infinito, o hacia la finitud de la vida, según se quiera ver. Al menos, sí creo que nuestras acciones pueden desencadenar pequeños “efectos mariposa” que se manifiestan en el orden (o desorden) del macrocosmos.

Las cosas no dejan de doler de un minuto para otro. Pero en la UVI emocional el alma se recupera guardada entre algodones, para pasar del dolor en términos absolutos a relativizarlo casi todo. Hay que seguir el tratamiento.

Pero hoy he pedido el alta voluntaria. He tenido que hacer muchas promesas: que seguiré el tratamiento en mi casa, el mar y el aire de Kikel. Y me ha dicho el Dr. Furby que soy valiente, que tenga cuidado, que no me acelere… pero que puedo hacerlo. Que todos caemos para aprender a levantarnos.

Alta voluntaria porque tengo planes. Y aunque casi nunca me salen como espero, tengo que seguirlos. Más o menos. Con la brisa del mar en la cara, la sal, esa cara de sirena cuando camino por la Latina. En Kikel o en esta tierra. En todas las realidades paralelas de mi vida. Tengo magia, tengo planes y alguien (mucha gente) que vela por mí.

No necesito nada más.


Besos para Lady K… he puesto esta litografía de Escher por dos motivos. Porque simboliza mejor que nada el ciclo infinito, las cintas de Moebius. Y porque mañana es tu cumple…

3 comentarios:

sikandar dijo...

Deja la UVI, los verdaderos problemas del mundo son mucho más graves que esta tontería. Sal a la calle, arreglate un poco, sonrie, hazte pasar por cajera o lo que te dé mejor resultado y no le busques tres patas al gato ni conspiraciones universales sobre el destino. Es mucho más sencillo que todo eso.
PD.No me hagas mucho caso que soy un tío y dicen que tenemos solo un par de neuronas y una de ellas está ocupada pensando ahí abajo. Si necesita usted un abrazo, avise. No volveré a ser tan extenso. Unobeso

Kika... dijo...

No sé si me has entendido bien. No creo que haya ninguna conspiración universal ni nada por el estilo. Y me he pedido el alta voluntaria, por lo tanto he salido de la UVI emocional por el motivo por el que yo lo hago (casi) todo en la vida. Porque he querido.
Al hospital del alma no te manda una sola cosa, sino un compendio de varias, pero como estoy de alta voluntaria, no me apetece demasiado hablar de ellas...
Esta noche me voy por ahi, no sé si diré que soy cajera, pero vamos...
Y te tomo la palabra de lo del abrazo.
Que la kikamagia te acompañe.

Anónimo dijo...

Un poco peliculera si que es la niña...