06 enero, 2007

All the pretty lights

Madrugada de Reyes. La noche más mágica del año junto con la de San Juan. Mi amiga Mady, bruja rumana de pro, dice que es el momento perfecto para hacer cualquier hechizo, porque su eficacia se redobla. Supongo que las hadas nos recargamos un poco también, para poder hacer frente a la cuesta de enero, que no sólo es económica, sino también emocional (de la UVI emocional hablaré próximamente, si el Dr. Furby me lo permite).

En la noche de Reyes flota algo importante en el ambiente. Y si se tiene algún niño cerca, aún más. Yo siempre me voy a la cama con muchos nervios y anticipación.

Esta noche me he despertado de madrugada. Resultado de una pesadilla que no recuerdo, pero que me ha dado miedo. Quizá era una premonición o algo por el estilo. No lo sé y no quería volverme a la cama. Así que me he ido a mirar por la ventana mientras escuchaba música. Puede parecer melancólico, pero no lo ha sido. Más bien he podido ver la magia.

Al principio - era muy, muy pronto - sólo había oscuridad. Mi barrio es muy tranquilo, no hay bares ni nada que abra hasta demasiado tarde, así que me conformé con ver pasar el autobús nocturno y a la gente que volvía de juerga mientras dibujaba corazones y estrellitas en el vaho del cristal. Los dibujos empezaban en plan naïf, pero terminaban en una especie de carcinomas transparentes...

Miraba pasar el tiempo, con la consistencia de la perfección y casi un poco de Síndrome de la Torre de Marfil... Y, de pronto, han comenzado a encenderse luces en la oscuridad. Una ventana de un dormitorio. Otra. Otra. Y después, otra.

La luz de un balcón. Ya han llegado al salón.

Era como si pudiera ver a todos los niños (y no tan niños) de mi barrio abriendo sus regalos. Con los ojos pegados, los pijamas y los camisones arrugados, las bocas abiertas...

Ha sido muy kikamágico lo de ser testigo indirecto (y un poco indiscreto, no nos engañemos) de ese momento...

Yo, que soy tan aficionada a las luces que destacan sobre el cielo nocturno como los fuegos artificiales, las estrellas o la Luna, hoy he visto las luces más bonitas. O al menos las más mágicas.

Mucho más tarde, he visto mis regalos... y cuando he llevado a mi madre a la pastelería a comprar el roscón, me he acordado de mi abuelo. Curiosa asociación de ideas. Me han caído unas lágrimas, no, no me han caído. He llorado. Pero llevaba las gafas de sol puestas y creo que nadie se ha dado cuenta...

A estas horas, no queda ni un vestigio de navidad en mi casa. Es una época que llega tarde y se marcha pronto.


Días Deborah Harry... Debbie es la cantante de Blondie, no cuadra mucho con mi personalidad, pero va a la perfección con la de KikaMala... así que de vez en cuando me pongo sus canciones y supongo que sufro una transformación... que tiemble el suelo (y quien tenga que temblar)...

1 comentario:

sikandar dijo...

K la magia te acompañe...habrá que repetir noche de cine.1b