03 diciembre, 2006

Strawberry Almería Forever?

En realidad, Strawberry Fields Forever fue un psicoanálisis con música. Creo que la mayor parte del psicoanálisis es meramente sintomática, en la que sólo hablas de ti mismo. Yo no necesitaba hacer eso porque lo he hecho mucho con reporteros. Nunca he tenido tiempo para los psiquiatras y esas personas, porque están todos chiflados. En vez de reprimir la emoción o el dolor y guardarlos para un día lluvioso, siéntelos. Creo que todo el mundo está bloqueado. Nunca he conocido a nadie que no haya estado bloqueando el dolor desde su infancia, desde el nacimiento en adelante. ¿Por qué no debíamos llorar? A los doce años nos dicen que dejemos de llorar: «Sé un hombre.» ¿Qué coño es eso? Los hombres también sufren.
John Lennon, 1970.

De todos los lugares del mundo, Almería es uno de los más paralelos. Hasta hace relativamente poco, cuando llegó el dinero de los plásticos (así llaman allí a los invernaderos), era la realidad más paralela del mundo. En muchos aspectos, y hasta que algo muy grave ocurra por allí (no lo descarto), lo sigue siendo. Mi amor por esa tierra mía de adopción es legendario. Siempre digo que la zona del Cabo de Gata es el lugar más bonito del mundo, con permiso de todos los demás.

Allí no hay agua, pero hay magia. Se habla otro idioma, todavía quedan hippies de esos de furgoneta Volkswagen, eremitas que viven apartados del mundanal ruido en cortijos a los que les queda un poquito de vida. Allí aún vibra el viento entre las chumberas. El mar y el desierto se besan, se trenzan y se entrelazan.

He vivido un millón de aventuras almerienses. He tenido allí cientos de momentos de introspección. Conozco hasta a las piedras del camino, pero cada vez me parecen distintas. Recuerdo incluso una noche mágica en el Café Barbieri cuando bebimos gazpacho ecológico de mi Almería. Y Kiko Tovar me contó que había estado en Las Negras. Cabo de Gata es agreste y musical, inspirador (recuerdo la foto de Quique González en San José, ver post Las siete diferencias).

Por eso nunca me ha extrañado que una de las canciones más bonitas de los Beatles se escribiera en mi Almería. Entre la capital, concretamente la Playa del Zapillo, y los parajes de Carboneras, Cabo de Gata y el desierto de Tabernas. Allí estuvo rodando una película John Lennon en 1966, y allí nació “Strawberry Fields Forever”.

Por lo que sé, no hay campos de fresas en Almería. Y menos en los años sesenta. Así que desconozco los motivos que llevaron a Lennon a escribir la canción. Por lo visto, “Strawberry Field” era un orfanato de Liverpool que estaba enfrente de su casa que poco tenía que ver con Almería. Lo que sí que se sabe es que John trabajaba por primera vez separado del resto del grupo, y que además podía pasear tranquilamente por Almería porque pocos allí sabían quién era. Además, una de las casas en las que residió en la ciudad fue escenario de fenómenos paranormales. Las cosas se movían y las luces se apagaban y se encendían.

Dice Cynthia Lennon, su primera esposa, que Lennon volvió cambiado de su estancia en Almería. Con las gafas redondas que ahora forman parte de la imagen colectiva que ese tiene de él, pero también con más confianza en sí mismo. Quizá le pasó como a todos los que pasamos por allí: la transformación interna que produce en algunos la tierra del desierto es imparable.

Y de consecuencias más que impredecibles.

Los primeros días de noviembre de 1966, John volvió a Londres. Allí conoció a Yoko Ono. En 1969 se divorció de Cynthia, y al año siguiente, se separaron los Beatles.

Así que cuando vamos andando a la playa de Genoveses por el acantilado, mi madre y yo cantamos. Nunca se nos olvida lo de…
Let me take you down, ‘cause I’m going to
Strawberry fields
Nothing is real…





La foto… es de la Isleta del Moro desde la Casa-Café La Loma…

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