09 diciembre, 2006

Husos horarios

Este post iba a llamarse Cosas que hacer en Madrid cuando todo el mundo está de puente (pequeño homenaje a la peli Cosas que hacer en Denver cuando estás muerto), pero lo he cambiado para no repetirme. A partir del lunes, empiezo una nueva serie (que aparecerá espontáneamente y sin ningún tipo de orden), que va en la línea de los Desaconsejos de amor de mi antiguo blog, y que se va a llamar Cosas del amor que no entiendo… por mucho tiempo que pase. Y, casualidad de las casualidades (probablemente no), el post de mañana también lleva la palabra “cosas” en el título. Por no cambiar esos, he cambiado este.

Se pueden hacer muchas cosas en Madrid cuando todo el mundo está de puente. Para empezar, no he tenido puente. Me quedé en Madrid para ir a la academia… y al final no hubo. Estupendo. Habría podido largarme a Almería, o a la sierra… pero no. Me he dedicado a la vida contemplativa, porque no he sacado demasiado trabajo adelante. He hecho cosas raras, que no hago normalmente: levantarme muy tarde, echarme siestas de esas en las que te pones el pijama… mirar la vida pasar.

Aunque también he realizado algunas actividades típicas de este puente (otras no tanto), porque de alguna manera tengo que entretenerme. Fui a ver el mercadillo de los belenes en la Plaza Mayor con Tato y Luli, mientras buscábamos infructuosamente un disfraz de camello (del animal, se entiende). Todo estaba lleno de gente, lo que me hace pensar que la DGT miente cuando dice que habrá millones de desplazamientos… o que los que salen de Madrid son reemplazados por personas que vienen a Madrid… Y todos están en la plaza de los belenes y en Cortylandia… Qué agobio.

En la línea del olorcillo navideño que ya está por todas partes (y que me deprime bastante), me fui de compras. No compré casi nada, pero todo el mundo estaba glorificando la Navidad a base de sacarle brillo a la tarjeta de crédito. Sólo he comprado una parte del regalo de Lady K, pero aún me faltan todos los demás. Menos mal que alguno ya lo tengo pensado…

Finalmente, se puede ir a un concierto. A diferencia del de José Luis Manzanero el martes, el Café Barbieri estaba lleno para ver a Kiko Tovar. Para que luego digan que Madrid se vacía: ayer no había sitio para aparcar. Ni bien, ni mal, casi... ni pagando. Tras una hora de dar vueltas y dos discusiones con sendos agentes de movilidad, logré llegar al Barbieri.

Henar nos había puesto este cartelito en la mesa (gracias)… nos gustó tanto que Lady K se lo llevó…


Era un concierto especial porque teníamos lo que se llama técnicamente un “contratado por interés”: Dani, recién llegado del norte y webmaster oficial de Kikel. La pareja compuesta por Lady K y Dani sufrió su primer punto de inflexión (positivo) en un concierto de Kiko Tovar en Vitoria… así que el amor, ese del que habla Kiko en sus canciones… a veces hasta se produce…Ayer tuvieron su dedicatoria especial, de mi canción favorita (creo que también es la preferida de Lady K), Verte dormir. Lo mejor era ver la carita que ponía Kelly…

Siempre es emocionante asistir al estreno de una canción. Para mí, lo era doblemente. Ayer escuché por primera vez El mundo amarillo, que habla del momento aciago en el que alguien (porque no sé si es el Gobierno, la Unión Europea o alguna autoridad mundial) decide que hay que pasar al horario de invierno. Puedo decir con seguridad que ese horario no me gusta nada. Es deprimente… y amarillo. Todo se llena de luz artificial, no sintetizamos bien la vitamina D… y a los ciclotímicos nos sienta fatal. Nunca pensé que me podría gustar una canción que habla del amarillo, que es el color que menos me gusta… supongo que me gusta porque el color en cuestión queda muy mal…

Ahora ya la voy a poder cantar, sobre todo eso de…

Aumenta el número de idilios que fallecen por falta de luz blanca
El mundo amarillo, Kiko Tovar

Esto de la hora es mucho más importante de lo que parece. Y si no, sólo hay que ver la petición del BNG al presidente de la Xunta de Galicia para que cambie el huso horario: el sol sale una hora después en La Coruña que en Barcelona… No sé , yo prefiero la luz amarilla por las mañanas para que a las tardes les quede un poco más de luz blanca. Si los gallegos cambian de huso horario… estarán igual de deprimidos que nosotros. Yo lo digo por su bien…


Mucha suerte… para Henar en su entrevista… ¡Le p’tit poulet va a triunfar!

Muchas gracias... a Victoria por el vídeo… lo que me he podido reír esta mañana…

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