08 diciembre, 2006

Estrecho de banda

Yo no tengo wireless, ni ADSL, ni nada que se le parezca. Como dice Sir Chains, todavía funciono a 46 kilobaudios por segundo. Bueno, a 46 cuando tengo esa velocidad, que muchos días ni siquiera. Ignoro el motivo por el que no nos hemos modernizado. Ni idea. Eso habría que preguntárselo a mi madre (la responsable económica de mi casa) o a mi hermana (la responsable tecnológica). No debe ser tan fácil, porque ya lo hemos intentado alguna vez y no ha habido acuerdo.

No me extraña nada, porque el vídeo llegó a mi casa cuando la tecnología VHS estaba próxima a quedar obsoleta. Lo mismo ha ocurrido con la sandwichera: me acuerdo que mi abuela ya la tenía hace un siglo, y si quería un sándwich tostado, me tenía que ir a su casa o hacérmelo en la sartén. Tenemos la misma tostadora desde que mi madre se casó, por lo visto porque es buenísima (no sé, a mí se me queman las tostadas)… y este año nos compramos una plancha nueva porque me planté: ya estaba harta de que, por mucho que limpiara la suela, siempre se pegara algo.

No soy de esa gente a la que le gusta tirar los electrodomésticos por el mero hecho de que existan cosas más modernas. De hecho, siempre me peleo con los de la tienda de reparaciones que hay en mi barrio para que me arreglen la tele que tenemos en la cocina. Es que la televisión… es en blanco y negro… Lo mejor fue un día que vino Tato a comer y nos dijo que la tele estaba rota, porque “no tenía colores”…

Vamos, que la tecnología y mi casa… no avanzan a la misma velocidad. Pero nos vamos modernizando. Cuando mi madre tiene un día bueno, puede que le dé por comprar un DVD o un teléfono inalámbrico… gracias a ello hemos entrado en una nueva era. O quizá no. Porque el teléfono está todo el día en el cuarto de mi hermana… inalámbrico, pero fijo…

Hay muchas páginas web que no visito, porque podría secarme el pelo y pintarme las uñas de los pies en lo que tardan en cargarse. Cada vez que tengo que actualizar el antivirus, me echo a temblar, y desinstalar cualquier cosa es un quebradero de cabeza.

Los detractores de las descargas en línea estarán encantados conmigo. No me descargo nada… porque no puedo. Todavía compro discos, no creo que vaya a dejar de hacerlo a corto plazo… pero me encantaría poder bajarme cosas de la red… Sólo por ver cómo es…

De ver vídeos o cosas así… ni hablar. Si quiero revivir un concierto o ver algo de “La Hora Chanante”, me tengo que ir a casa de Lady K, que me presta su wireless. Gracias a ella, he visto el videojuego del Gañán (Gañaaaaaaaaaaaán) y a Super-Ñoño…

Así que publico mis realidades paralelas todos los días desde la Edad de Piedra de Internet. Con un cable que atraviesa el pasillo porque en mi cuarto no hay toma de teléfono. A veces está un poco enredado, pero no pasa nada…

Yo no tengo ancho de banda. Tengo… estrecho de banda…


La foto… se ve muy mal… pero es el recorrido del cable… con sus nudos y todo…

2 comentarios:

vega dijo...

jajaajaja. en mi casa pasaba al revés. mi madre siempre se anda quejando de lo que le gustan a mi padre las cosas con botones... pero ahí la tienes a ella leyendo todos los días "El diario montañés" por internete pa enterarse de lo q pasa en su tierra y evitar a sus amigos los sobres llenitos de recortes... si ya lo decía un profe mio: "la red es glocal: global y local".

ah y si no hay movilización Pacocifuentista en tu grupo no te agobies, insisto con lo de la silla

isabella dijo...

Exacto en mi casa pecamos de todo lo contrario, pero como apunte: no tenemos sandwichera, es algo que ni siquiera se ha planteado...
Besitos