24 noviembre, 2006

Panteón (III)

Este post tiene una dedicatoria que tiene que ir sin nombre. Por si acaso. Pero siempre me acordaré de la tarde en la que, en una ciudad extraña, nos miramos y comprendimos. Que muchas veces, nada es lo que parece. Que la fortaleza se llega a tornar debilidad. Para ti, ya sabes quién eres. Para todas las historias en primera persona, mías, tuyas, de todos. Algo así no puede escribirse de otra manera. Tiene que ir en primera persona.



No me toques

Recuerdo el día. Con toda precisión. Era noviembre, hacía frío, pero no llovía. Todavía puedo oler el perfume que me puse al salir, la ropa que llevaba. El sentimiento de que iba a ser una noche muy importante en mi vida, con diecisiete años. Algo bonito iba a pasar. Algo que probablemente cambiaría mi vida, me ponía nerviosa. Sentimiento de anticipación.

Te conocí una noche. Eras el amigo de un amigo. Y todo fue muy rápido: en poco tiempo me quedé enganchada. A tu manera de ser, a tu inteligencia. A tu carácter. Mayor que yo, más fuerte… parecías enviado para protegerme.

Llegué a la discoteca donde habíamos quedado. Allí estabas. Hablamos, tomamos copas, me besaste con aquella boca que sabía a alcohol y chicle de fresa. Vámonos, no puedo esperar. Algo importante iba a pasar.

En la calle, me encontré con alguien. Un amigo del instituto. Le saludé y hablé con él cinco minutos. Cinco minutos en los que el veneno de tu alma comenzó a brotar a borbotones. Sin restricciones. Había cambiado tu manera de ser. Ya no reconocí ni tu inteligencia, ni tu boca de alcohol y chicle de fresa.

- ¿Qué haces hablando con ese? ¿Por qué lo has mirado?

Yo no había mirado a nadie. Sólo hablé con él. Es mi amigo, pero salgo contigo. Yo te quiero.

- Tú no me quieres. No eres nada.

Y ocurrió. Rápido, certero. De pronto, la cara me ardía mientras el resto de mi cuerpo se enfriaba. Bastó una mirada para saber que si hacía algo, serías capaz de cualquier cosa. De matarme.

Ese día, mi ángel no estaba de fiesta. Se hizo corpóreo en la figura de un amigo. Que lo había visto todo y no tuvo miedo de acercarse. Me llevó a casa mientras en mi mejilla aún quemaba tu rastro y yo repetía que no entendía nada.

Me llamaste, pero no te perdoné.

Dos semanas después, empezaste a salir con una amiga mía. A ella la pegaste el segundo día. Pero siguió contigo una temporada. Quizá fue porque no tuvo un ángel.

Ahora maldigo tu nombre. A cada paso que doy. Todavía tengo escalofríos cada vez que lo escucho.

Y algunas noches, en otros bares, recuerdo tu aliento y la cara vuelve a arderme. Tengo que convencerme de que todos no son como tú.

Recuerdo el día. Con toda precisión. Era noviembre, hacía frío, pero no llovía. Todavía puedo oler el perfume que me puse al salir, la ropa que llevaba. Ya no uso ese perfume. He tirado la ropa.

No me toques.
Getafe-Panteón de Hombres Ilustres, 2006


El dato… según el Observatorio contra la violencia de género, sesenta y una mujeres han muerto víctimas de la violencia de género en lo que va de año. El último caso se produjo ayer mismo.

5 comentarios:

Hidden-angel dijo...

No sabía que te hubiera pasado algo así. No me imaginaba que hubiera alguien capaz de hacerte eso y que después alguien que se considere tu amiga sea capaz de volver a caer en el mismo error. Se supone que las amigas tenemos que aprender las unas de las otras. Pero claro, tampoco soy capaz de entender que alguien, con una bofetada, intente imponer su voluntad.
Una tontería irracional más de este mundo, como cualquier otra.
Besinos

PD: Qué bonito te está quedando el blog!!!! Has arreglado la barra lateral!!!!!

Lady K dijo...

No pensé que lo publicaras. No creo que me quede más que decir que lo que te dije aquella tarde...

Kika... dijo...

Mañana es el día Mundial para la erradicación de la violencia contra las mujeres. Esta es sólo una historia, podría ser de cualquiera. De cualquiera. Realmente. Que esté en primera persona no quiere decir nada. O quizá quiera decirlo todo.

Kika... dijo...

Por cierto, la barra lateral no la he arreglado yo, ha sido Dani!!! Es el webmaster honorífico de Kikel!
Besos!

Eduardo Huedo dijo...

No estoy a favor de la pena de muerte pero cada uno de los hombres que hace daño a alguien debería pasar el resto de su vida en una jaula para animales porque eso es lo que son y así merecen ser tratados. Fue usted muy valiente e inteligente. No hay ni que pensar un minuto. En cuanto arde la cara se quema el corazón. Ojalá los maltratadores sintieran ese miedo. Hay que terminar con ellos. Siento su experiencia.1 abrazo enorme.