25 noviembre, 2006

Miguel Dantart (versión 5.0)

Una gran pregunta de la Humanidad:

¿Qué tienen en común Javier Álvarez, Joaquín Sabina, Antonio Vega, Santiago Auserón, José Luis Perales, Joan Manuel Serrat y Paco Cifuentes?
No es que son hombres, cantantes o compositores (que, bien mirado, es algo que tienen en común).


Todos estuvieron ayer en el concierto de Miguel Dantart en el Café Barbieri. Además de su propio repertorio, Miguel estuvo buceando en las discotecas de este mundo (yo también acabo de descubrir que en la biblioteca de mi barrio prestan discos) y nos trajo un ramillete de versiones. O de animad-versiones. O de a-versiones. Porque no se limitó a tocar las canciones, sino que las hizo suyas, a su manera… con esa capacidad de tocar la fibra interior que tiene su música. Y eso que él siempre cuenta que empezó a escribir sus propias canciones por su propia incapacidad de tocar la música de otros…

Después de Mundo Alborotado, comenzaron las sorpresas. Porque se pueden hacer versiones. Pero lo que es más raro es que sean de las canciones que más te gustan. Creo que la sensación se parece a cuando te hacen un truco de magia y no te explicas cómo ha ocurrido. Pero ha ocurrido. Escuchar las canciones de tu vida de improviso, y constatar que son las canciones de la vida de otros.

Yo realmente no puedo decir que tenga una canción favorita. Tengo muchas, y creo que preguntar eso es como decirle a una madre de gemelos que a qué hijo quiere más. Pero sé con toda seguridad que entre mis cinco canciones preferidas de todos los tiempos está La estatua del jardín botánico, de Radio Futura. Imagino que mi cara debió ser un poema cuando comenzaron a sonar las primeras notas en la guitarra de Miguel. Increíble.

El ambiente se cargaba de energía, como dicen los físicos relativistas que ocurre con las cosas que nos rodean. Millones de recuerdos mientras que oía (y cantaba, más o menos desafinadamente) eso de:
Esperando un eclipse me quedaré
Persiguiendo un enigma al compás de las olas…

Y de ahí, a Sabina. Medias negras. Con una de esas mujeres fatales (ver Usted tiene ojos de mujer fatal) que te roban el corazón y hasta el ordenador. Mejor dicho, el ordenador… y hasta el corazón. Aunque la chica de las medias negras y la minifalda azul era una aficionada comparada con la mujer fatal de canción más malvada de todas las que en el mundo han sido: Merceditas la del guardarropa. Miguel cantó ayer el Romance de Curro “el Palmo” con ecos de Serrat, pero a mí me recordó más a la versión que hizo Antonio Vega.

Volvemos a las ciudades. Hubo un bloque dedicado a estos inventos de cemento y asfalto en los que vivimos. Calle Segovia, Dolores y José, Poltergeist (ahí nos faltaba el Tubular Bells de Carlos Aguado, que estaba entre el público)… y Cuando todo era campo. Con eso, la Dra. Marta se da por satisfecha, porque sabe que es imposible que coincidan sus dos canciones favoritas en un concierto de Miguel. Básicamente porque… la otra es Gravedad, de Paco Cifuentes. Pero ayer no había nada imposible. Y así fue, porque pudimos escuchar la interpretación que hizo Miguel de Gravedad. Así se quedó la Dra. Marta, con la cara de ingravidez más absoluta. Empezamos a creer en las cosas imposibles, porque la energía fluía a borbotones… y aún quedaba tiempo…

Tiempo para recordar a Antonio Vega, con unos TesorosNo me iré mañana.

A estas alturas, la emoción se palpaba en el ambiente. Pero todavía quedaba Lady K, PacoCifuentista declarada… para ella también había una sorpresa… Porque hay dos autores con los que se ha criado: Juan Pardo y José Luis Perales. Por qué te vas fue un tributo a Perales, pero a mí se me mezcló (en la versión de Jeannette) con los ojos de Ana Torrent en Cría cuervos.

La última versión de la noche fue Piel de pantera, de Javier Álvarez, otra de mis favoritas, una de las primeras que aprendí a tocar en la guitarra. Siempre me ha impresionado la belleza de esa letra, que tiene algo de desagarrada pero también un poquito de esperanza…

Y el final de rigor… Não sei y Tírame un beso. De nuevo la energía que se va quedando cargada en todas partes. Seguro que impregnó un poquito las paredes del Café Barbieri…

A esas paredes sólo les faltan unas fotos. Las de la exposición de Victoria Ruiz del Olmo que se inaugura la semana que viene…


dedicados a los gatos del mundo. Una canción que está en uno de mis discos preferidos de todos los tiempos: Las fotos… me equivoqué con el balance de blancos, por eso Lady K y Xio son de color turquesa… pero me gusta porque parecen hadas…

El post-concierto… Irreproducible, como de costumbre (me temo que decepciono de nuevo con la ausencia de cotilleos), pero lo mejor sin duda fueron las coreografías de Lucía Caramés y Loreto… Por cierto que Lucía pronto estará actuando… permanezcan a la escucha…

La realidad más paralela de la noche… las historias paralelas de Paloma y los cantautores… desde coincidir en el consultorio médico con Andrés Molina hasta escuchar “Dolores y José” cuando trabajaba en una cárcel…sí, si…en una cárcel…

Despedida a la francesa… así se llama a la desaparición de Miguel…

6 comentarios:

isabel dijo...

Esperaba tu post!Muchas gracias! Me dio mucha rabia no poder ir, ya imaginaba yo que alguna de esa versión sería una de las especiales...lo que habría dado por oirle cantar medias negras...q le vamos a hacer. Me alegro de que lo pasarais bien.Un besito

vega dijo...

bueno isabela ;) al menos no tocó "con la frente marchita", que si no me engaño es tu más favorita de todas las de sabina.
kika: gracias por contarlo, que yo tampoco pude ir!!!

Kika... dijo...

Pues os diré que yo todavía estoy impresionado de su versión de "La estatua del jardín botánico". Los pelos como escarpias!!!! De verdad!!!!

Kika... dijo...

Impresionada, quiero decir!

isabela dijo...

desde luego, llega a cantar con la frente marchita...qué grande es esa canción y qué grande es Sabina.
Kika, siento curiosidad por esa versión, q por cierto tampoco es mi favorita ni de radio futura ni de santiago auserón ni de juan perro. Besos a las dos.

Dra Marta dijo...

muy bueno el concierto en todas sus facetas!! gravedad y cuando todo esto era campo...más contenta q unas castañuelas.GRACIAS
besis a todas