28 noviembre, 2006

Intacta

¿Quién tiene más suerte?

¿Un niño judío que logra sobrevivir a un campo de concentración?
¿Un torero que ha sido cogido varias veces?
¿Una policía que no muere tras ser tiroteada?
¿El único superviviente de un accidente de avión?

Esa es precisamente la pregunta que se hace la película “Intacto”. Qué ocurre con la suerte. Hasta dónde estamos dispuestos a llegar para obtenerla. Incluso se plantea si es posible robársela a los demás, como en una especie de juego de suma cero: una cantidad limitada de suerte por la que todos luchan. O luchamos. Porque la suerte puede llegar a ser importante.

Creo que eso es contradictorio con lo que yo digo siempre. Que las casualidades no existen. Pero probablemente pueda aceptar que haya una cierta cantidad de azar en la vida, que no todo está determinado de antemano. O, si se quiere, que todo lo está, pero no soy capaz de entenderlo por completo. A esa porción de eventos inexplicados la llamo suerte.

La suerte no puede dejarse pasar. Por su escasez y potencial transformador. Si se detecta su actividad mágica… hay que dar un paso adelante y agarrarla tan fuerte que no se pueda escapar. Por si acaso.

A veces incluso hay objetos que se empapan de suerte y se regalan. Quizá la suerte no sea más que la energía vital positiva que se va quedando atrapada en todo lo que tocamos. O podría ser mera superstición. Yo me quedo con la primera teoría. Porque aunque no se crea en la suerte, sí creo – y mucho – en las buenas intenciones, las buenas vibraciones y la buena energía. El buen karma.

Tengo millones de objetos cargados de buena suerte. No pierdo mi fe en ellos ni siquiera aunque me los haya puesto y todo me haya salido mal. Cuando los llevo, creo más en mí misma, y supongo que contribuyo con algo al buen karma universal.

Mi madre me regaló un colgante bereber de plata ennegrecida que representa la constelación de la Cruz del Sur. Los tuareg siempre siguen este grupo de estrellas porque es algo parecido a la Estrella Polar, pero al contrario, porque ellos siempre viajan hacia el sur, hacia el desierto. Me la regaló para que hiciera como los hombres azules, la mirara y nunca me perdiera.

Tengo una amiga escocesa-italiana que se llama Shirley. Ella me miró con sus ojos de bailarina budista y me dijo que tenía lo que necesitaba. Así, con voz de la Nueva Era. Me regaló una amatista que me acompaña ya desde hace mucho tiempo, que llevo colgada con la Cruz del Sur… y que nadie ve, pero casi siempre la llevo puesta (no voy a decir dónde).

Otro objeto ha venido de los viajes de mi madre. Es una pulsera pequeñita que está hecha del mismo material que las anillas que sujetan el cuello de las mujeres jirafa del sur de Birmania. Para que nunca olvides el sufrimiento y aprecies lo que tienes. Creo que mi madre piensa que he tenido suerte. Y que no debo olvidarme de que la tengo. Pero esa es otra historia.

Finalmente, Isabella (lo pongo así porque en inglés se escribe con dos eles aunque se pronuncia Isabela) me regaló un pelo del santo de los matemáticos. Más que un pelo, es un trozo de lana. Un pelo, un aprobado. Buena suerte. Me sorprendió mucho que me dijera que no me lo pusiera si no quería. Lo llevo puesto. Cargado de energía.

Creo en la magia. Quizá, más que amuletos, sean objetos mágicos. De hecho, prefiero que sean mágicos.

Ahora podría hacer como Leonardo Sbaraglia en la película. Correr por un bosque con los ojos vendados y quedar… intacta.

3 comentarios:

hidden-angel dijo...

Creo en la suerte, en el destino y que hay cosas que me dan fuerza. Siempre llevo conmigo un anillo por lo menos porque me resulta extraño que mis manos estén sin ellos. Llevo mi medalla porque me la regaló mi abuela. Tengo un montón de colgantes con símbolos de buena suerte, que suelo ponerme y en mi bolso siempre va una piedra de cuarzo para que me dé energía.
La vida es dura y un poco de ayuda nunca viene mal.
Besinos

PD: Yates suena en tu cabeza y está en mi nick del messenger esta semana. ¿Cuál es tu poema?

Kika... dijo...

Uno precioso... de su primera época:
Had I the heavens' embroidered cloths,
Enwrought with golden and silver light,
The blue and the dim and the dark cloths
Of night and light and the half-light,
I would spread the cloths under your feet:
But I, being poor, have only my dreams;
I have spread my dreams under your feet;
Tread softly because you tread on my dreams.

Madre mía... qué belleza (si alguien necesita traducción, que me llame y se lo recito en vivo y en directo)!!!!

isabella dijo...

A mí no me queda otra que creer en la suerte, pero en la mala...
Yo llevo "amuletos" porque me recuerdan a gente, a situaciones...es más bien una cosa sentimental, pero de todas formas yo llevé ese pelo todos los años y no me fue mal, espero q sirva de ayudita para que consigas lo q mereces. Un besito.
Por cierto, soy muy clásica con radio futura, mi canción preferida es Veneno en la piel!