15 noviembre, 2006

Amar duele

Dice Vega que el amor no duele. Que lo que duele son otras cosas que hay alrededor. Aunque las dos creemos en el amor y ya lo hemos manifestado en incontables ocasiones, no estamos de acuerdo en algunas cuestiones. En la teoría del esmeraldazo, por ejemplo. Ni falta que hace, porque así la vida es mucho más interesante.

O amor é feio
Tem cara de vício
Anda pela estrada
Não tem compromisso
O amor é isso
Tem cara de bicho
Por deixar meu bem
Jogado no lixo...
O Amor É Feio
, Tribalistas

De la misma manera que pienso que en las situaciones límite nuestras mayores virtudes se convierten en nuestros peores defectos, un sentimiento como el amor, ilimitado, extremo, tiene todas las papeletas para hacer pasar del cielo al infierno.

Cuando se ama, se tiene una fuerza sobrehumana. Nada de lo que ocurre alrededor importa (exceptuando, claro está, a lo que le pasa a nuestro amado). Se es inasequible al desaliento y las negativas. Se cree saber (o quizá se sabe) lo que es mejor para nosotros, el ser amado… y el mundo civilizado. No se camina, se flota en una ingravidez a medio camino entre la euforia y la calma absoluta. Muchos momentos de la vida diaria se convierten en rituales para atraer o conservar el amor.

Pero sólo hace falta una vuelta de tuerca para que empiece a doler.

Duele cuando no es correspondido.
Duele si es imposible.
Duele cuando empieza a oler a despecho.
Duele en los momentos en los que se ve todo claro y hay que esperar.
Duele con las dudas… y muchas veces con las certezas.

Quizá duela porque si es amor de verdad, es feo. Es complicado. Incluso retorcido.

Como en Las flores del mal de Baudelaire, cuando le dice a su amada en el poema Una carroña, eso de:

- Y sin embargo igual serás que esta basura,
Que esta infección horrible,
Estrella de mis ojos, claro sol de mi vida,
Tú, mi pasión, ¡mi ángel!

Sí, tú serás así, reina de las gracias,
Tras el último viático,
Cuando bajo la hierba y la vegetación
Enraícen tus huesos.

Entonces, ¡oh mi bella!, diles a los gusanos
Que a besos te devorarán,
Que yo guarde la forma y la divina esencia
De mis descompuestos amores.


Y lo peor de todo es que es mejor que duela. Porque la fase posterior al dolor puede ser el éxtasis… o no sentir nada. Sinceramente, prefiero que duela. Así sé que estoy viva.

Como decía un gran amigo mío:
Es fácil saber cuándo se ama, Kika. Si es amor lo que sientes, serás más vulnerable que nunca… y no te importará serlo.


Mensaje para Vega… mujer, cuando digo “tu Paco”, está claro que me refiero a Paco Cifuentes… pero si hay otro Paco en tu vida, házmelo saber para retirarle el posesivo…

Lady K… si es que yo soy inclasificable ¿o no?

3 comentarios:

Lady K dijo...

Bueno, de sobra sabes que mi expediente delictivo es extenso y surtido de piezas de colección. Sé que duele y hasta donde puede doler. También sé que hay veces que lo que recibes compensa el riesgo a que te hagan daño.

Eduardo dijo...

Amar duele pero si no es así no es lo mismo, no es de verdad o es tan falso como en la mayoría de los casos. Bonita foto kika.Un bs

vega dijo...

pues seré un bicho raro, pero he querido, me han querido. de verdad. no dolió mientras duró. dolió cuando se acabó y entendí el fracaso, el vacío, el frío. dolió cuando las cosas dejaron de ser tan sencillas... pero ya se sabe que simplificar es muy complicado.
lo de aclarar de que paco se habla es más que nada para que encuentren a la criatura en google! "Mis pacos" (yo esq soy muy poco posesiva) suelen ser "franes", en el norte los franciscos son fran muy frecuentemente.