30 octubre, 2006

What’s in a name?

El título del post está tomado de Romeo y Julieta, del acto II, escena segunda, la primera escena del balcón:
Julieta: ¡Oh, Romeo, Romeo! ¿Por qué eres tú, Romeo? Niega a tu padre y rehúsa tu nombre; o, si no quieres, júrame tan solo que me amas, y dejaré yo de ser una Capuleto.
Romeo: ¿Continuaré oyéndola, o le hablo ahora?

He debatido una semana entera, de manera más o menos oblicua, acerca de las propiedades de los nombres. Como si llamarse de una determinada manera pudiera marcar de algún modo el carácter o la manera de actuar. En el caso de Romeo y Julieta, no fue el nombre, sino el apellido, pero desde luego que marcó su historia. Si se hubiesen llamado de otro modo, su historia de amor no habría sido tan efímera como imposible.

¿Nos definen nuestros nombres? Aceptar algo así tiene consecuencias complicadas. Para empezar, no lo elegimos nosotros: hay alguien que nos lo pone. En mi caso, Kika me lo puse yo, pero no creo que tuviera ninguna intencionalidad en especial, ya que me llamo así por imposibilidad de pronunciar el nombre que me pusieron. Pero me encanta Kika, creo que me define de algún modo, que tiene mucho que ver conmigo. Porque a veces las cosas, los nombres especialmente, son un poco como las personas. Puedes encontrarte tú con ellas o ellas contigo.

Es verdad que los nombres parecen quedarse impregnados de las personas que los llevan. Nombres que me parecían horrorosos han empezado a gustarme tras conocer a personas excepcionales que los llevaban. Y hay nombres que no me gustan nada gracias a que una vez conocí a alguien indeseable que se llamaba así.

Eso sin contar la de veces que me he quejado de no tener nombre de canción: Lady K y Luli, por ejemplo, tienen canciones con sus nombres. Pero lo entiendo: no veo demasiado una rima que fuera: “Kika, Kika, cada vez que te veo me pica…”. Es que Kika es como la palabra otoño (ver post É preciso cantar, é preciso sorrir, encher a escuridão...), que tiene muy mala rima...

Tras el debate, la conclusión a la que hemos llegado es que los nombres no comportan propiedades, no hacen que actuemos de una manera determinada, ni que tengamos alguna cualidad. Porque no conocemos más que un puñado de personas con un nombre concreto, y tratar de encontrar un patrón para todas las del mundo con ese mismo nombre sería falaz. De sociología barata, a la que creo que me estoy aficionando. De inducción caserilla, más que de deducción comme il faut.

Menos mal que siempre hay alguien que me lleva de nuevo por la investigación social un poco más seria…

Y hasta Shakespeare está de acuerdo con esto, porque la escena prosigue:

Julieta: ¡Sólo tu nombre es mi enemigo! ¡Porque tú eres tú mismo, seas o no Montesco! ¿Qué es Montesco? No es ni mano, ni pie, ni brazo, ni rostro, ni parte alguna que pertenezca a un hombre. ¡Oh, sea otro tu nombre! ¿Qué hay en tu nombre? ¡Lo que llamamos rosa exhalaría el mismo grato perfume con cualquier otra denominación! De igual modo Romeo, aunque Romeo no se llamara, conservaría sin ese título las raras perfecciones que atesora. ¡Romeo, rechaza tu nombre; y, a cambio de ese nombre, que no forma parte de ti, tómame a mi toda entera!

Más claro… imposible…


Me reí ayer… cuando llamé a la Galileo para reservar… el señor que coge las reservas siempre hace chistes de lo más graciosos… A mi madre le parece muy raro que llame a reservar una mesa y que sistemáticamente me tronche a todo volumen… pero es que tiene mucha gracia el tío…

Algo divertido del fin de semana… Ir a buscar setas por el campo con Tato y Luli… y llegar a la conclusión de que sólo las encontrábamos de dos tipos: alucinógenas y venenosas… Ni una comestible… bueno, las alucinógenas sí, pero…

3 comentarios:

Lady K dijo...

Pues sí, que yo sepa hay al menos dos canciones con mi nombre pero la que más me gusta es la de David Broza. Será porque me siento bastante identificada con lo de no entrar mi sitio.

isabel dijo...

mi nombre me lo puso mi padre y por eso me gusta, creo que sólo me gustaría más si lo hubiera elegido mi hermana, no sé por qué no lo hizo porque aunque tenía dos años ya hablaba como ahora (hay documento sonoro que lo corrobora). Creo que yo no tengo canción tampoco (q la del sombrero era Maria Isabel). En fin...q de esto de los nombres también suelo yo debatir mucho.
Te sigo leyendo. Un besito y hasta el jueves!

Kika... dijo...

Gracias por los comentarios... lo de las teorías sobre los nombres no tiene fin...