09 octubre, 2006

Soy todo corazón cuando me roza el amor…

Uno de los mayores momentos de gloria que ha tenido este humilde blog fue el de ser recomendado desde un escenario. Y lo hizo Kiko Tovar. Hasta la sección de Circo Ambulante Musical, donde tengo el programa de festejos, toma el nombre de una de sus canciones (gracias por la dedicatoria). Sin embargo, la kikamagia hace que los post vayan por caminos inescrutables. Supongo que puedo describir lo que vi o lo que escuché. Pero escribiendo este post he revivido lo que sentí. Y es que no podría contar lo que no siento…

Y no, no hay sentido para lo que siento yo
Para esta batucada de mi corazón
Para este mar de dudas de un romanticón
Y no mido las palabras que te voy a decir
Y aunque vengan vacas flacas ya sabré donde ir
No digas nada
No te pido nada
Es el miedo lo que me hace amar
La duda a qué pasará
Me multiplica por cien
Por si uno no te llego a los pies…

No te pido nada, Kiko Tovar

Escuchar a Kiko Tovar no sólo me hace reír. Y eso que hacer que yo estalle en carcajadas es una proeza en algunos momentos de mi vida. Escuchar a Kiko Tovar no sólo me pone de buen humor. Y eso es mucho más complicado que hacer reír: la risa dura un instante, pero el buen humor dura mucho más, y llega a hacer que cambie la manera de ver las cosas.

Puedo asegurar que escuchar un concierto de Kiko me produce muchas emociones más. Pierdo la vergüenza, y no me refiero a hacer el baile de Insecto. ¿Quién pensaría que yo levantaría la mano para decir que sí, que a mí, A MÍ, me han esmeraldizado? Lo hice con luz y taquígrafos, y al mirar a mi alrededor vi que Lady K había levantado la mano también… la carcajada fue a todo volumen, sin restricciones. Una vez perdida la vergüenza (decir que te han esmeraldizado no te pone en un selecto club social, la verdad), parece que el alma se abre y los sentimientos más variopintos empiezan a fluir a chorro: de la ternura se pasa al abandono, de la nostalgia a las ganas de amar, de las ansias por viajar a las ganas de ser amada.

Porque creo que en el mundo de Kiko Tovar todo cuenta. Cada cosa tiene una respuesta. O un efecto. Las cosas más grandes, como la manipulación informativa en un mundo que quizá es demasiado diplomático. Pero también las cosas pequeñas. Alguien que se marcha por la puerta de embarque de una terminal de aeropuerto. Una risa. Un sueño por el que el desamor se obstina en pasearse. Un beso en un portal cuando no quieres que te vean los vecinos.

Y mirar a alguien mientras duerme. Puede que sólo sea el latido de un corazón en la inmensidad, pero hay que hacer que cuente. Por eso Verte dormir tuvo ya un puesto de honor en mis “Piropos de colección”. Pero después de escucharla ayer sus efectos son aún mayores. Vi a un Kiko feliz, expansivo, pero a la vez tierno, contenido cuando la ocasión lo requería, certero. Directo al corazón. O al alma. O a donde residan esos sentimientos que hacen que seamos vulnerables cuando no tenemos miedo a serlo.

Y esas ganas de multiplicarte por cien sin pedir nada. Verte dormir te atrapa entre la belleza de lo cotidiano y No te pido nada te lanza a tener ganas de gritar en mitad de la Puerta del Sol lo que te da miedo decirle a alguien…

Aunque he escuchado muchas de sus canciones unas pocas veces, siempre hay sorpresas. Y de Jobim a Djavan, nos transportamos un poco al Brasil que adoro, con unas pinceladas de Caetano y un poquito del idioma más bonito de la Tierra… se añade a la receta el calor brasileiro, lo bombea el corazón, se escapa por las venas y forma una especie de cóctel del que tienes que beber. Si no lo haces, estás perdido… condenado a no cantar nunca eso de por toda a minha vida

Acabo de releer el post y he hablado del concierto, pero de una manera un poco rara… Quizá esperábais una crónica un poco menos paralela. Que no tomase prestado su título de ninguna canción. Da un poco de miedo que las cosas salgan así. Pero han salido así.

A lo mejor es, como dijo una vez Lady K, demasiado personal.


Dato curioso… Tuvimos como artista invitado a Javier Sánchez, que tocó “With a Little Help From My Friends”, en una versión muy parecida a la que hacíamos “Los Ángeles de Lukasz” (inmortalizados en “Tengo una banda y toco en las verbenas”)…

Una aclaración fotográfica… yo saco las fotos sin flash en los conciertos, a veces se me desenfocan, pero ayer fue aún peor. Mi habitual pulso de cirujana se había transformado en unas manos de gelatina. No me lo explico.

Y un pedacito de otra canción para las concierteras de lujo (Lady K, Dra. Marta y Dra. Cristina)… C'est pas marqué dans les livres / que le plus important à vivre / est de vivre au jour le jour / le temps c'est de l'Amour... (Lucie, Natasha St. Pier)

2 comentarios:

Lady K dijo...

Muy bonito el post pero me tendrás que traducir la canción porque empiezo mis clases de francés el lunes que viene... Me lo pasé genial.Creo que ya nos vemos en los tigres entre puentes y demás.1 besito y ánimo en el Master del Universo

Kika... dijo...

Es algo así como:
No está en los libros
Que lo más importante en la vida
Es vivir el día a día
El tiempo es del amor...