20 octubre, 2006

É preciso cantar, é preciso sorrir, encher a escuridão...

Últimamente me levanto con ganas de estar en el mundo… en realidad, siempre tengo ganas. Lo que pasa es que a veces me despierto, miro a mi alrededor y lo que quiero es volverme a la cama, aunque no es lo normal. Pero yo cambiaría la letra de la canción-poema y diría que siempre me levanto con ganas de estar en mi mundo.

Fue una noche de conocimiento, desconocimiento y reconocimiento. Un poco como cuando duermes con el maquillaje del día anterior, te despiertas dando miedo a los espejos y no sabes quién eres hasta que te lavas la cara. Algo así.

Ayer éramos muchos. Y no nos conocíamos todos. Así que utilizamos el sistema infalible de reconocimiento en las mesas de Clamores. “No te preocupes. Sobre mi mesa habrá una varita mágica”. Es algo así como en las citas a ciegas, donde una dice eso de “llevaré una rosa amarilla”, y él te contesta “y yo mi bufanda del Racing de Santander”. Se lo contamos a Carlos Aguado y le gustó mucho. Al menos era más elegante, según él, que lo de la rosa y la bufanda. Porque al concierto de ayer (parafraseando de nuevo la canción-poema) acudió lo mejorcito de la flora y la fauna. Y nos sentaron en nuestras mesas preferidas de Clamores, una sala donde la geografía es fundamental. Igual te toca detrás de una columna (y ves a los dos Tristes Tigres en lugar de a los cinco), que en las mesas que están bajo el escenario (Lady K jura que nunca volverá a ir con escote desde el día en el que nos tocó sentarnos en una de ellas). Nos encontramos todos. Sólo había que buscar la varita.

Yo no parecía yo misma ayer. Mi hermana me ha regalado una minifalda que ya no le queda bien y decidí ponérmela. Hacía por lo menos un siglo (de diferencias de edad mejor no hablamos) que no me ponía una falda tan corta. Menos mal que Lady K se puso falda también. Quizá esa tarde le dio el punto y decidió que había que subir la moral de la nación a golpe de pierna y tacón. El caso es que no parecía yo. Y, en cierto modo, los Tigres no parecían los Tigres. Su tradicional negro riguroso mostraba fisuras: Paco de rayitas y Alejandro en tonos marrones hacían que el escenario pareciera una de esas tartas de dos pisos puesta de lado: mitad negra y mitad de otros colores.

A la Dra. Marta se le puso una cara divertida (de las Cuevas de Altamira) cuando escuchó las dos primeras canciones del concierto: Cuando todo era campo y Gravedad. Estaba encantada porque son sus dos canciones favoritas de Miguel Dantart y Paco Cifuentes, respectivamente. Comienzo triunfal para un Kiko que era menos Kiko que en otras ocasiones, un Alejandro transmutado en el “rey del piano bar”, un Paco con más movimiento que de costumbre… y un Miguel que parecía haber hecho caso a los consejos de Vega en su último concierto y se había desmelenado… Si ya digo que ayer nadie parecía él mismo…

La Noche de verano me sigue gustando, con ese cambio de las “mil y media” por las “mil y monas”… y el reconocimiento oficial de que la palabra “otoño” sólo puede llevar a rimas de lo más improbable, como “noche de otoño… bueno, mejor no sigo…”. Y luego, Brasil en vena: la canción de Kiko Tovar (Brasil) y esa maravilla de la gramática y el vocabulario aplicado a los exámenes que es Não sei, lanzamiento de beso incluido. Es como ir de vacaciones sin moverme, con el escalofrío que me sigue dando cada vez que escucho la palabra “cheirar”… En eso sí que era yo misma. Ya empecé a reconocerme, a pesar de la minifalda. Menos mal.

Y luego… José Luis Manzanero. Lo había visto en el aniversario de los Tigres, lo volví a ver en agosto con Alejandro Martínez y Diego Cantero (ver post El Gran Hermano del Libertad 8). Igual canta a las brujas de andar por casa y a las personas con luz propia en este mundo de ciegos, que promete ser el novio a la fuga, siempre y cuando te llames Billie Jean. Anda cruzando cables con Alejandro Martínez (impagable el momento de Kiko Tovar como hombre-anuncio)… y de ahí ha salido Primero, que gustó mucho por mi zona: Alejandro, crecido, y Manzanero, fantástico. Vestido igual que en las fotos de su disco (esto no sólo lo digo yo).

Por no reconocer, no se reconocía ni al público: ayer cantaba todo el mundo, a todo volumen, salían contribuciones más o menos artísticas de todas partes (Tontxu y las “chicas del coro”) y se daban palmas más o menos acompasadas. Y eso que el sonido no acompañó demasiado.

Después del concierto, nos fuimos reconociendo todos. Vega ayer era más cometa que estrella, a juzgar de su velocidad a la hora de cambiar de actividad y conversación. Pero tenía su explicación. Carlos Aguado se había transformado en damnificado por una conspiración internacional cuyo objetivo era que perdiera al parchís. Eso también tenía su explicación. Lo que no tenía explicación era lo de mi falda. Será un poltergueist… estoy tan acostumbrada a convivir con fenómenos extraños que al final una se inmuniza.

Lo único fue que no pudimos cantar lo de “la moto que pasa el portal de la casa del moro”. Con lo que nos gusta esa frase…


Momentazos brasileiros… mi madre decidió irse a ver a Leo Minax (coincidía ayer con los Tigres), creo que lo pasó fenomenal… y está de acuerdo conmigo en que debería ir de 5º Tigre (dice que ese día se apunta…). De la coincidencia de tanta referencia a Brasil, el título del post, un fragmento de un poema de Daniel Filipe (Es necesario cantar, hay que sonreír, colmar la oscuridad).

Quiero un vídeo… de las doctoras Marta y Cristina bailando Insecto (con su coreografía y todo) en el hospital, que sé que lo hacéis… Y también quiero un vídeo de cierta imitadora con mucha gracia…

Besos… para las chicas del “plano corto”, “la carne es débil” y el “concilio del coche”… Qué bien guardáis los secretos, puñeteras…

Más besos… para los responsables indirectos de las historias de amor…

7 comentarios:

Dra marta dijo...

Pues sí, una noxe para no olvidar, empezamos con una buenísima noticia ;-), y acabamos con mucho espectáculo (de todos los tipos y del q da q hablar). ok, grabaremos ese video tan deseado!jaja
ah! y q hoy: "no etchoy dihgutchá"
un besazo y el domingo mais

Kika... dijo...

Me alegra mucho que "no etchés dihgutchá". Ahora que lo pienso, Paco debería cambiar la canción-poema (Ultimamente) para que el primer verso, en lugar de "Ultimamente me levanto con ganas de estar en el mundo", fuera "Ultimamente no etchoy dihgutchao"... Yo creo que iba a triunfar más, aunque a los puristas no sé yo...

Hidden_angel dijo...

Vale, otro concierto al que no he ido. O puede que sí porque estoy acostumbrándome a vivirlos a través de ti. Me pongo las canciones de fondo en el ordenador y todo parece mucho más vívido. (sip, ahora llevo a Miguel en el mp3, pero no se lo digas a nadie).
Espero tu próxima review con ganas. David Calkins + tu ahijada = una noche de promesas e ilusiones cumplidas.
Promete ser un buen domingo. Aunque no haya quedada humanista.
Besos

Kika... dijo...

Bueno, pero sí que hay quedada humanista hoy...
Lo de mañana va a ser muy fuerte. Pueden darse dos casos. El primero, que Luli esté de buen rollo y lo vamos a flipar. El segundo, que salga su "alter ego" malo (que lo tiene, y se llama nada más y nada menos que LULÚ MARTÍNEZ)... y entonces sí que lo vamos a flipar. Pero prometo (si la emoción no me embarga)grabarlo y fotografiarlo todo en la medida de lo posible. Besos y te veo...

Kika... dijo...

Por cierto, estoy supercontenta porque mi preparador (el malvado) me ha dicho hoy que había cantado muy bien... Más o menos...
Su frase literal ha sido: "Has hecho como esas madres que te enseñan un bebé muy feo, pero lo hacen con tanto convencimiento que terminas por decirles que es muy guapo..." (Ahora que lo pienso, esto va a la colección de piropos frikis)...

vega dijo...

siento el poco tiempo que os dediqué el otro día, pero como dice mi madre... hay más días que panes. Nos vemos mañana!!

Kika... dijo...

Pues claro mujer... eso no hay ni que sentirlo...
Y mañana, en ese concierto donde sólo habrá (como dice mi tita, la madre de Luli) "niños y mujeres". A lo que yo le contesto... serán niños y mujeres a los que no les guste el fútbol ni los coches de carreras...
Besos!