31 octubre, 2006

No vuelvo a jugar al Trivial

Los juegos de preguntas y respuestas tienen muchísimo peligro. El Trivial es el peor, pero no el único. Cualquier juego en el que haya que responder sin demasiado tiempo para pensarlo nos expone a equivocaciones de lo más divertidas. Yo me equivoco mucho (y eso que tengo callos en los dedos de hacer cuestionarios para la oposición), y encima me río… Pero un amigo de mi hermana se enfada muchísimo cada vez que falla… y más si nos reímos…

El otro día le tocó una pregunta en el Trivial. Momento decisivo: podía obtener el “quesito” de Arte y Literatura. “¿En qué monte ocurrió la transfiguración de Cristo?”. El trofeo estaba dado, porque el chico en cuestión fue a un colegio religioso y supongo que la respuesta era un conocimiento de fondo de armario.

- Me la sé, me la sé… espera que ahora mismo me viene…- decía él.
Después de la eternidad de un minuto, empezamos a pensar que se estaba haciendo el interesante. Por fin respondió…
- En el monte… en el monte… ¡del Destino!
Monte muy conocido no por ser el lugar de la transfiguración, sino porque allí era donde tenía que ir Frodo Bolsón a destruir el anillo de poder. Al fin y al cabo, confundir la Biblia con “El Señor de los Anillos” nos puede pasar a cualquiera… pero no hay que enfadarse…
- No vuelvo a jugar al Trivial. - afirmaba...

Otra fuente inagotable de diversión es el Scatergories o la versión caserilla del mismo juego, eso de escribir en un papel una comida, un nombre, un lugar… con una letra cualquiera. Mi hermana tuvo que escribir una vez una comida con ce. Paró el tiempo porque había terminado, y dijo:
- La comida son los “concongrelos”.
- ¿Los concongrelos? ¿No será más bien lacón con grelos?
- ¡Pues claro! El artículo es “la”. ¡“La” concongrelos! ¡Una comida gallega de toda la vida! ¿No? Ayayayayayay…

Y las que más me gustan son las confusiones de los niños. Cuando era pequeño, le decías a Tato:
- A ver, dime dos colores con la letra a.
El pobre se quedaba pensando para luego responder:
- Amarillo… y “amarrón”.
Su madre tardó un siglo en convencerlo de que no se decía “amarrón”. Pero cuando al final lo consiguió…
- Tato, dime dos colores con la eme.
- Marrón y… “marillo”…


Y es que los niños se enteran de todo... El otro día, jugando al FIFA con Tato, me pedí el Olympique de Marsella. Y él me dice “¿Marsella? De donde es Julián Muñoz, ¿no?”. Y yo le dije que sí… porque ponerme a explicar la diferencia entre Marsella y Marbella, como que no me salía…

Progresos musicales… Tato ya sabe tocar tres notas más: sol, la y si…Lady K, prepárate, que pronto vas a poder ser cantante de jazz…

3 comentarios:

hidden_angel dijo...

¿Alguna vez hemos jugado juntas al trivial? Tienes que ver cómo son nuestras partidas. Se convierten en una competición a vida o muerte. El arquero es insuperable cuando compites contra él, pero, cuando se trata de una competición entre equipos (que son las más divertidas), los del Tajo para abajo somos los mejores :P
Queda pendiente una partidilla para la próxima quedada humanista.
Besinos

Kika... dijo...

Y yo con quién voy? Del Tajo para arriba, con arquero y todo, o hago valer mis orígenes jienenses y almerienses para ir en tu equipo?
Y os advierto que uso las preguntas del Trivial para repasar para la parte de cultura general de la oposición... Temblad!!!!!

hidden_angel dijo...

huy!!! el arquero y tú en un mismo equipo puede ser algo muy peligroso. Bueno, te echaremos a suerte darling, porque tampoco es plan que nos peleemos por ti. Terminarías siendo la Helena de Troya de los humanistas!!!!
Queda pendiente. Apúntalo en la agenda :P
Besinos