01 octubre, 2006

La orquesta del Titanic (post en dos tiempos)

Ayer por la tarde pusieron “Titanic” en la tele. No es que me encante, pero la vi con mi abuela y mi madre y eso siempre es divertido. Cada una en su línea. Mi madre, callada, y mi abuela, destripándonos un final que ya conocemos. Está claro que una película sobre un trasatlántico que se hunde en mitad de las aguas heladas del Atlántico norte no acaba demasiado bien. Y entonces me acordé de algo en lo que pienso muchas veces. En la orquesta del Titanic.

Es de sobra conocido que los músicos del infortunado barco tocaron hasta el final. No sé si lo hicieron por convencimiento de que no podían hacer otra cosa o para calmar el pánico de los pasajeros… con eso de que la música amansa a las fieras. Pero yo prefiero pensar que probablemente lo hicieron para escapar un poco a la realidad y especialmente a la galería de miserias humanas que debió exhibir el barco a medida que se hundía. Me parece una de las pequeñas historias más bonitas que he oído. No fueron héroes, sólo mantuvieron un poco la cordura haciendo algo que a los ojos de muchos es una verdadera locura. No corrieron a ponerse a salvo hasta el final.

A veces me he sentido como la orquesta del Titanic: cuando ya casi no queda nada, suelo seguir tocando el violín, aunque sea en solitario. Lo repito: no es heroicidad, probablemente es inconsciencia. Porque tengo el convencimiento de que hay poco totalmente inevitable en la vida y por lo tanto, si te quedas solo, si eres la orquesta del Titanic el fin no es necesariamente sumergirte en la gélidas aguas, sino que puede ocurrir que alguien te oiga, que alguna persona se pare a escucharte, e incluso que los haya que estén un poquito locos y se unan.

Ayer por la noche fui a la fiesta de Any, distinguida representante del Club Humanista Laika. Alguien (o algo) había invadido el cuerpo de Any haciendo que pareciera otra persona: mil veces más hiperactiva de lo normal. Daba ganas de decir eso de “sal de ese cuerpo”.

Y creo que fui un poco orquesta del Titanic, pero con final feliz. Primero se me unió el Ángel Oculto, que me explicó por fin quién es David Calkins (uno de esos grandes misterios de la humanidad) y qué es un fic (echadle un vistazo a su blog). Y de ahí a tratar de enseñar español, my darling, a una belga y un belga… estoy segura de que Eline estará ya en el ciberespacio tratando de descifrar esto que escribo. Aunque la orquesta humanista estaba de lo más mermada, pronto se le fueron uniendo nuevos miembros, como Almu y Any, que venía a visitarnos para comprobar que no nos faltara sangría…

Estoy segura. El mundo está lleno de violinistas del Titanic un poco locos… y de orquestas enteras. Así que os digo lo mismo que se dijeron ellos como despedida.

Ha sido un honor tocar con ustedes.


Las fotos de la fiesta… salieron regular… y las que mejor salieron, contienen al Ángel Oculto, que creo que de momento va a hacer honor a su nombre y no va a darse a conocer… Pero al menos os enseño la tarta casera, con sus velitas y todo…

Perdonadme por… los post sobre temas internacionales, pero es que ya he vuelto a la oposición. Y cuando me indigno, me indigno. Qué le voy a hacer.

Y un beso con una pizca de… sal, pimienta, cayena, curry, orégano, perejil y… un poquito de azúcar…

3 comentarios:

hidden_angel dijo...

Darling, siempre es un placer tocar contigo o leerte o ver cómo das clases de español.
Si ves que salgo guapa, tienes mi permiso para publicar las fotos que quieras. Soy tan poco fotogénica que ni siquiera me podrán reconocer a través de las fotografías :P
Hasta la próxima velada.
Besinos

Los Buscadores de Historias dijo...

Muy bueno! Saludos

Lady K dijo...

No hay nada que perdonar en el post sobre relaciones internacionales.No todo van a ser historias personales.Hay que ser coherente y darnos cuenta de que vivimos en un mundo con unos cuantos más.

Lo de la orquesta me hace gracia.Me imagino como estas coristas de los años 20.Ya que no va a haber sitio para mí en los botes,al menos me queda una última excentricidad.¿Tocas conmigo?