16 octubre, 2006

Kikel

Algunos me han preguntado qué es Kikel… He aquí una respuesta, no la única, sino una que sólo es parcial y aproximada. Sólo sé que empezó siendo algo pequeñito, pero ha ido creciendo con las contribuciones de mis amigos, de personas que me conocen un poco e incluso con las ideas de personas que no me conocen de nada. Así que he recopilado un poco los escritos kikelianos, ahora corregidos y aumentados. Pero creo que todos los que habéis hablado alguna vez conmigo quedáis un poco tocados por el espíritu de Kikel. Hay un pedacito dentro de cada alma. Sólo es cuestión de buscarlo.

Hay pocos nombres más evocadores que Kikel. Kikel es un país olvidado, creo que es una isla del Pacífico donde se acercan los mares del Sur a las corrientes más negras, las que atraen a los marineros hacia los peligrosos acantilados. Quizá sea un planeta lejano del Sistema Solar. Un planeta enano, solidarizado con Plutón en estos tiempos en los que lo que era un planeta de pronto deja de serlo.

Kikel es la luna roja de Almería, esa que se recubre de polvo del desierto para vestirse de otro color.

A veces me tengo que marchar, pero no puedo moverme. No puedo ir de viaje más que hacia mi interior. Y entonces veo un grano de arena en el suelo, o una estrella naranja en el cielo, o un trozo de hoja de palmera que están podando unos jardineros en el Paseo de Recoletos. Entonces me acuerdo de Kikel, y vuelvo por un minuto a recordarlo.

Un lugar donde sólo hay playas desiertas, flores que huelen a lociones corporales del H&M (Kikel es maravilloso, pero un paraíso un tanto artificial) y donde el tiempo transcurre lentamente entre sueños y canciones.

Es el país más pequeño del mundo. Sólo tiene dos habitantes, pero Kikel, a lo mejor, concede visados para algunos. Pero para eso hay que creer... que bajo el asfalto hay arena de playa...

Las adhesiones no se hicieron esperar.
Lady K, la única persona a la que me atreví en principio a contarle todo sobre Kikel, es su segundo habitante (Lord K… te podremos hacer un visado… sólo tienes que pedirlo). Ella afirmó (la referencia al examen se debe a que era época de oposición):
“No te iba a decir nada hasta después del examen pero puede que saberlo te ayude a no caer por uno de los acantilados de la frontera Norte de nuestro país. Tengo una cosita para ti, para que tus raíces se hundan en los jardines del Sur de Kikel y la tierra te transmita mi fuerza por lejos que estés. Ya sabes, yo soy tierra y tú eres mar. Tú eres aire y yo, fuego. Somos dos habitantes y un solo país.”

Mirada Triunfal me dijo:
“Estaré allí mostrando mis respetos a la jefa del estado más "rico" del mundo”…
Por eso, él fue el primer residente de Kikel. Era de esperar, porque tiene un alma viajera y ha sido turista espacial hasta en la aurora boreal.

El Ángel Oculto definió el sistema económico kikeliano (es lo que tiene ser un ángel, que siempre estás en todo), diciendo:
“Qué sería de nosotros sin nuestro Kikel particular? Puede que te parezca que en Kikel sólo hay dos habitantes pero muchos vamos de visita. Y lo mejor de todo, es que nos traemos de recuerdo muchas cosas pero siempre tratamos de dejarte algo. Porque en Kikel la economía es el trueque. Muchos besos y ánimos. Lo mejor siempre está por llegar. Seguro.”

Y Elqsperaqsigascantando, estableció la relación entre Kikel y la kikamagia:
“¿Y en qué otro lugar, sino en Kikel, podríamos encontrar el más extraordinario fenómeno, la kikamagia? Cierra lo ojos, respira muy hondo, deja escapar una leve sonrisa y notarás cómo un torrente de energía en estado puro te llena. Estás en Kikel”.

Así que la realidad paralela, llena de verdad, siguió expandiéndose, en una especie de supernova verbal y de imágenes de esas que, si las dejas, se convierten en un torbellino que barre tu interior. Un huracán que no daña nada, pero que cambia todas las cosas de sitio y te hace plantearte dónde estás.

Cuando no hay nada ¿qué nos queda? Un minuto, una emoción, una sensación. Una hoja en ámbar.

En muchos casos, una canción. Un paraíso artificial.

Ya he hablado de Kikel. El nombre evocador.

Pero lo mejor de todo es lo que te dicen en ese planeta cuando crees que no hay posibilidad.

Cuando todo es complicado.

Cuando sientes que no existes para nadie.

En lugar de decirte “que cada uno se busque la vida”, te dicen “no te preocupes”, “déjalo de mi cuenta”, “yo te ayudo”, “no llores” o “aunque salga mal, te querré igual”.

Un flash de magia, un golpe de suerte. Y el mar de Kikel, donde yo vivo, refleja el cielo para que el camino de plata de las olas te lleve a la playa. Si lo necesitas, grita. Las sirenas que caminan por las aceras te ayudarán.

Finalmente, ya en “Realidades Paralelas”, se habló de las lunas de Kikel (ver post Las lunas de Kikel).


Y Mirada Triunfal me contestó:
“Quién fuera Luna para poder reflejarse cada noche en el mar de Kikel...La luna es bella, poca gente la mira, seguramente sólo la gente que es capaz de maravillarse con un eclipse, personas con una sensibilidad especial o simplemente con sensibilidad...te escribí un mensaje el otro día pero creo que no se ha llegado a publicar en el BOE de Kikel. Que bonito es mirar la Luna de vez en cuando para seguir soñando o como en tu caso antes de comenzar a soñar. Gracias por tus comentarios Kika, antes de dormir mira hacia el Océano de las Tempestades, allí navego esta noche.”

Así que todos los que crean en paraísos artificiales, en la diferencia entre realidad y verdad, en el poder transformador de las palabras, pueden venir a Kikel.


Duas dicas (dos consejos)… Ver a Lucía Caramés en concierto (hoy lunes 16, en Libertad 8)… y admirar los dibujos y cuadros de Gustav Klimt (La destrucción creadora) en la Fundación Juan March. La exposición es gratis y hay visitas guiadas los miércoles por la mañana y los viernes por la tarde. Yo salí de allí con un cierto ataque de Síndrome de Stendhal (y eso que no hay muchos cuadros y sabe a poco)…

Algo gracioso… Ayer le dije a Luli que iríamos al concierto de Miguel Dantart y Kiko Tovar el domingo que viene. Ya ha elegido la ropa que se va a poner… pero lo mejor fue su frase (lapidaria, como siempre): “Kika, ya sé que tú vas a cantar y a bailar, pero yo pienso estar muy atenta para no perderme nada”… Genio y figura…

3 comentarios:

Lady K dijo...

Ya era hora de dar a conocer Kikel al gran público.No sé si yo hubiera tenido tanto valor pero, como siempre, te apoyo en mostrarlo. Al menos ciertos parajes. Dos habitantes y varios residentes. Curioso planeta. Aunque realmente la palabra habitante se queda algo corta cuando Kikel estu sangre y tu energía. Pero esa es otra historia. Desde los bosques de Kikel ...

Fdo. Habitante de tierra y fuego.

Kika... dijo...

Supongo que Kikel es como todo lo que me rodea: un poco raro y muy mágico. Y sí que es cierto que en Kikel quedan muchos pedacitos de lo que soy: las decisiones que nunca tomé, las que sí que he llegado a tomar, los arrepntimientos y los aciertos... Y mucho de mi sangre. Mucho de mi alma.

Kika... dijo...

Ya sé que soy de agua y aire... de esos que no adoptan ninguan forma, o que se adaptan a la forma de todo... que son imprevisibles, a veces salvadores... y a veces destructores...