10 octubre, 2006

Economía (kikeliana) de subsistencia

Estaba tan feliz porque me habían concedido una beca. Pero la cosa no ha salido como yo esperaba y al final no he podido aceptarla. Ha sido un poquito como el cuento de la lechera…ya andaba pensando lo que podría hacer con algo más de dinero al mes… Al final me hace gracia, porque después de dos años y medio opositando, esta habitante de Kikel se ha vuelto de lo más creativa…

Así que el planeta kikeliano vuelve a la economía de subsistencia. Pronto la van a estudiar en las facultades de Economía del mundo entero. Jajajajaja…

Primero, un nuevo deporte olímpico especial para opositores, mileuristas y becarios varios. El “rebusquing”. Soy campeona mundial en rebuscar monedas sueltas por bolsillos, bolsos, bajo las alfombrillas del coche... He dicho en rebuscar, no en encontrar. A veces hay suerte y a veces no…

También puede recurrirse a la economía sumergida. Las clases particulares que le doy a Cristi siempre me ayudan a llegar a fin de mes en unas condiciones financieras no demasiado lamentables. Hay gente que hasta vive de ello… Hay posibilidades de otros negocios en “B”, como mis ventas de bisutería. Reyes siempre me organiza unas reuniones en su casa al más puro estilo de las señoras del Tupperware con ocasión de las navidades, el día de la Madre y cosas así. Las compañeras de trabajo de mi madre también me hacen encarguitos que atiendo siempre que puedo… porque tengo que estudiar…

El capítulo de ingresos finaliza con los flujos externos de capital. Tengo comprometidas visitas de mis amigos a las embajadas en las que esté (a cambio de sus invitaciones) hasta más o menos la edad de jubilación. Tranquilos, que todos llegaréis…

Por el lado de la demanda, se pueden reducir gastos. Menos gasolina… que me lleve Lady K. O te vas andando a la vez que piensas lo que vas a adelgazar y lo mona que te vas a poner. Menos mal que me gusta caminar… También hay que redoblar las invocaciones a Carlos Chaouen para aparcar en la calle, y si puede ser a partir de las ocho, mejor, que así no se paga parquímetro. A este respecto, es genial la frase de Lady K que dice “nos lo podemos gastar todo, que no hay que pagar parking”…

Lady K conoció a un chico que siempre la llevaba a hacer picnic al parque. Y creo que no era por el rollo romántico… sería para ahorrar: te sale bien apañada la cena para dos… Y abundando en el ocio baratito, yo soy la reina de ver museos por la mitad de precio o gratis. Sólo hace falta un documento, y no es la American Express Oro. ¡Con la cartilla del paro todos los museos estatales son gratuitos! Eso sí que son prestaciones sociales y lo demás son tonterías… Además, hay muchas cosas bonitas y gratis que ver. Por ejemplo el Panteón de Hombres Ilustres (en la calle Julián Gayarre 3, cerca de Atocha), que es uno de mis rincones favoritos de Madrid, donde voy muchas veces a pensar y observar cómo la luz acaricia las estatuas…

Y no hay nada como tener vicios demasiado caros. Yo me coloco con los vapores que salen del tubo de Araldit, que es pegamento de joyería. Así siempre trabajo contenta… No hay nada como pegar noventa y cinco piedrecitas brillantes sobre unos pendientes y saber que al final tendrás un colocón considerable y… gratis…

Pero lo mejor de la economía kikeliana es que, como dijo en su día el Ángel Oculto, “¿Qué sería de nosotros sin nuestro Kikel particular? Puede que te parezca que en Kikel sólo hay dos habitantes pero muchos vamos de visita. Y lo mejor de todo, es que nos traemos de recuerdo muchas cosas pero siempre tratamos de dejarte algo. Porque en Kikel la economía es el trueque.”

Volvemos al trueque kikeliano. Es una economía paralela sorprendente. He oído que un chico canadiense empezó con un clip y terminó consiguiendo una casa de dos pisos. A base de cambiar unas cosas por otras. Yo traduzco una cosa y alguien me explica la diferencia entre Microsociología y Microsociología. Me prestan los libros (o me los leo en la biblioteca). Intercambio la ropa (o me voy “de compras” al armario de mi hermana).

Y sobre todo, construyo una escala de valores paralela y mucho más positiva. Tomarme una caña con mis amigos, ver un concierto con la gente que quiero, pasear por la calle con mi madre o beber un café mientras observo a la gente en el bar de una facultad cualquiera son cosas que me encantan.

Si alguien a quien he exorcizado recientemente hubiera comprendido esto, sería rico. Al menos en espíritu.


Algo que me han dicho hoy (y cito, para que luego digan que entre los opositores somos muy malos entre nosotros)…Lo cierto es que te he visto muy bien, muy radiante y muy relajada, como si de repente, volaras un poco por encima del suelo. Creo que el hecho de que has tenido la valentía de renunciar a algo que parece un clavo ardiendo al que se agarraría cualquier opositor, te han beneficiado mucho. Ahora mira hacia el año que se abre ante ti, y piensa que es un año lleno de posibilidades.”

5 comentarios:

Eduardo dijo...

Hasta pronto...

hidden_angel dijo...

Definitivamente hace falta una reunión de humanistas para que nos pongas al día. ¿Qué ha pasado con lo de la beca? Y, lo más importante, ¿tú estás bien? Bueno, en cuanto quieras, da un toque y ahora que tengo curro, aprovecha y te invito a un café de esos enormes del Starbucks, con chocolate o cualquier tipo de estimulante que prefieras.
Si es que no te puedo dejar sola ni un rato. Desde luego...
Besinos

PD: Me has citado!!!! Mola!!!!

Kika... dijo...

Pues claro que te cito! No es para menos... Ya te contaré lo de la beca, ha sido algo bastante curiosillo...
Y tienes razón. No se me puede dejar sola...

gallofa dijo...

Pues yo creo que lo he hecho durante una temporada que tiene que tocar a su fin ya, así que toca face to face o ear to ear.
Por cierto, que creo que uno de las primeros descriptores que metí en el registro MP de mi base de datos mental cuando te conocí fue ese: el Panteón de Hombres Ilustres.
No creo que haya habido más de media docena de los algo así como 500 o 600 trayectos que he hecho en la C 4 ("Parla vía 6, Parla vía 6...") en los que no haya pensado en ti al ver elevarse sobre los edificios que flanquean la Avda. Ciudad de Barcelona a la florentinísima torre blanca del panteón. Y eso que allí sólo hay hombres ilustres y pretendidamente ilustres... por eso te imaginaba a ti allí, equilibrando vitalmente la balanza de los sexos.
Fuerte abrazo.

Kika... dijo...

Querido arquero,
Ya le he puesto un comentario en su sala de armas, pero quería reiterarlo aquí.
Los instantes de belleza como los que usted escribe me salvan del pánico existencial.
Besos.