16 septiembre, 2006

Tengo una banda y toco en las verbenas

Tengo una banda y toco en las verbenas
Y hay quien dice si vale la pena
Vale la pena si eres tú quien baila en el umbral de mi mesilla cada madrugada

Lady K y yo estuvimos a punto de cumplir esta letra de Carlos Chaouen. No habríamos tocado en las verbenas, sino en Polonia. Y que conste que lo cuento porque ella me ha dejado, ya que mi papel en esta historia es secundario.

Lady K y yo nos conocimos en Inglaterra, donde yo trabajaba de monitora y ella estudiaba inglés en un curso de verano. Por aquella época yo no me separaba de la guitarra ni para viajar, tocaba las horas muertas cuando no tenía cosas que hacer. Y aunque no toco demasiado bien, enseguida Lady K y yo empezamos a cantar juntas.

Cantábamos por las esquinas de la residencia, en el autobús de las excursiones, para espantar las penas de amor, para atraer al amor verdadero… Aunque todo el mundo nos oía, un día alguien nos escuchó. Se llamaba Lukasz y era polaco. Nos hizo una propuesta sorprendente: su padre, un magnate de las comunicaciones polaco (un tipo bastante en la línea de Berlusconi) estaría encantado de lanzarnos como grupo musical en su país. Y la cosa incluía todo tipo de productos paralelos, el más atractivo de los cuales era un spin-off al más puro estilo americano: una serie de televisión copiada de Los Ángeles de Charlie. Sería más bien… Los Ángeles de Lukasz. No me preguntéis quién era el tercer ángel. Ni idea. Pero nos decía que con el apoyo de su padre, éxito asegurado.

No me digáis que la cosa no daba risa. Yo pensaba que Lukasz sólo trataba de llevarse a Lady K al huerto (no a Polonia) y que todo sería mentira. Pues resulta que su padre sí que era el dueño de un grupo de comunicación en Polonia. Que tenía un canal de televisión. Kikita y Lady K, conquistando el mercado polaco. Con serie en la tele y todo. Y eso sin hablar una palabra de polaco (me imaginaba a las dos cantando en una lengua ininteligible mientras el público se tronchaba de risa).

No era el momento, así que decidimos no emprender esa aventura que, puestos a hacer un poco de autobiografía-ficción, probablemente habría cambiado nuestra vida para siempre. Lo único a lo que accedimos fue a pisar un escenario por primera (y última) vez como grupo, para deleitar a Lukasz con una canción. Cantamos Mejor sin ti, de Ella Baila Sola, con gran éxito de público (más o menos). Lukasz miraba a Lady K con toda intensidad mientras cantaba aquello de

Tan triste como un ciprés en un campo de flores
Tan lejos como un poeta llenando renglones…

No hemos vuelto a cantarla.

Pero sí que volvimos a encontrarnos con Lukasz. Y él, simplemente, después de que Lady K le dijera que no quería salir con él, le contestó, con tristeza en los ojos: “…pero mi oferta discográfica sigue en pie”. Ver para creer.

Así que en honor a la historia, y volviendo al momento actual, esta es una foto de los auténticos Ángeles de Charlie. Charlie es Carlos Aguado, y a su lado está su novia, Xio, además de Patry, Elena, Lady K y yo. La verdad, podríamos formar un grupo musical, más El Consorcio, que Ella Baila Sola, pero bueno.

Decía Carlos que nunca había estado tan bien acompañado. Te aseguro, Carlos, que nosotras tampoco.


Enhorabuena: Para la Licenciada Xio… pásalo bien…

Una aclaración:
Ayer Reyes me aclaró que el Índice de Masa Corporal mínimo según la Organización Mundial de la Salud (ver post La más bella del cementerio), es de 18,5 y no de 18. Ahí queda.

1 comentario:

hidden_angel dijo...

Sabes que esto se sacará y se difundirá en la próxima reunión humanista no?
Qué fuerte!!! Tú de superstar polaca y nosotros pensando que eras la más seria y formal del grupo. Habrías sido nuestra Natalie Imbruglia particular!!!!
Besinos