18 septiembre, 2006

Jorge Drexler... o 12 segundos de intimidad

En 1997 yo tenía dos entradas para el concierto que daba Jorge Drexler en el Centro Cultural de la Villa para presentar su disco Llueve. Ya, ya, ya sé que ha llovido mucho. Ni que decir tiene que el cantautor uruguayo no había ganado todavía el Oscar y no era archifamoso como lo es ahora – el precio de las entradas era irrisorio comparado con el de su gira de este año. Simplemente había sacado un disco muy bonito, Vaivén, que sigue siendo lo que más me gusta de su discografía. Sólo leí una crítica de Llueve en la que se le acusaba de tener una temática poco interesante: las páginas del periódico decían algo así como “la canción que da título al disco no es más que el relato de una tarde lluviosa”. Creo que por eso me lo compré, viendo que en las canciones de ese disco encontraría una manera de saciar mi preferencia por la magia de lo cotidiano.

Tuve las entradas en el monedero durante unos días… porque era imposible encontrar a nadie que quisiera venir conmigo. No les interesaba nada lo que pudiera tener que decir un uruguayo de nombre impronunciable afincado en San Lorenzo del Escorial. No lo lograba ni regalando las entradas: finalmente, logré convencer a Dani, un amigo que ya entonces se dedicaba a la música (ha sido bajista de varios grupos), para que se viniera conmigo. Le ataqué por el lado más musical (y menos cantautoril) de Drexler: siempre se le ha considerado un artista con mucha preocupación por el sonido de sus canciones, y no sólo por sus letras. El concierto fue muy bonito, lo recuerdo perfectamente, y nos dieron un programa y todo con los nombres de los músicos. Debía ser uno de sus primeros conciertos en un recinto grande porque no estaba lleno y estaba muy preocupado ante la posibilidad de que nos quedáramos dormidos en la comodidad de los asientos del teatro…

Hoy he comprado 12 segundos de oscuridad. No voy a mentir: ayer leí la entrevista en EPS, y tengo que reconocer que me predispuso a escuchar el disco con otros oídos. Parece ser – de ahí el título del post – que hay mucho de la vida actual de Drexler dentro de este CD: una ruptura, nueva pareja, un cambio de vida en definitiva. Pero no tengo demasiado claro si eso me importa. Y por otro lado, el cantante asegura en la entrevista que no va a hacer manifestaciones sobre su vida personal, que es un artista discreto, que “ni siquiera escribe un blog”. Así que he tratado de escuchar la música sin la contaminación externa que supone saber de dónde viene, o mejor de dónde puede venir… Tarea difícil.

Me gustan las canciones de Jorge Drexler. Hasta me gustan los discos en los que interviene sin ser suyos (muy recomendable Isla Mujeres, de David Broza). Así que 12 segundos de oscuridad me gusta: continúa con el estilo de Drexler, sus letras, unos arreglos que quedan a medio camino entre sus primeros discos y Eco, junto con alguna cosa curiosa. Atención a la versión de Radiohead (High and Dry).

Y además, en el que creo que será su primer single, Transoceánica… me ha ganado. Porque yo me derrito con facilidad ante la buena música, y mis amigos saben que sólo hay una cosa que iguale a una canción en portugués… una canción que esté llena de palabras esdrújulas. Transoceánica lo está, y me gusta.

Será porque si hubiera alguna palabra que definiera mi vida, sería sin duda esdrújula. A veces trágica. Pero sobre todo mágica.


Aún así: Sigo prefiriendo Vaivén

Un recuerdo para:
Mirada Triunfal, con quien he sincronizado la escucha de discos de Drexler a través del Messenger…

3 comentarios:

Eduardo dijo...

Obrigado

isabel dijo...

Dioss, Drexler versionando a Radiohead, otra de mis pasiones...
A ver cuando reúno el tiempo y el dinero y compro el disco, septiembre está siendo duro
Besitos

Kika... dijo...

Yo te lo dejo cuando quieras, ya sabes, para que lo vayas escuchando hasta que la crisis económica se aplaque un poco...