18 septiembre, 2006

Fotos mentales: Estocolmo

Este post está dedicado a Silvana (gracias por tu precioso email), y a todos los que no necesitan sacar fotos compulsivamente mientras viajan…

Se podría decir que es un post “cross-over”. Una parte viene de mi antiguo blog, y la segunda mitad es nueva. Veremos a ver qué sale.

Mi madre tiene un sistema de fabricación de recuerdos bastante interesante: ella hace fotos mentales. Ha viajado por todo el mundo y creo que nunca ha sido propietaria de una cámara de fotografiar. Pero tiene millones de fotos mentales. A veces, cuando estamos en un sitio de una gran belleza, o ante una curiosidad de cualquier tipo, mientras que todos nos lamentamos de no haber traído la cámara, ella ya está fabricando fotos mentales. Una foto mental es mejor que cualquier trozo de papel o de píxeles sobre una pantalla. Es un recuerdo vívido, donde no sólo se ve lo que habría en una foto normal, sino todo lo que hay alrededor.

Recuerdo un millón de fotos mentales que sacamos el verano de dos mil y algo. Ya no recuerdo exactamente qué verano era, sólo que estábamos en Rendcomb (por otra parte, uno de los lugares más bonitos del universo), y nos íbamos a pasear por un camino por el que se llegaba a una casa donde había dos caballos, se cruzaba un puente de metal sobre un riachuelo. Y nosotros, un grupito, mi madre, Antoni, Mercé... sacando fotos mentales.

Y lo mejor es que crea escuela.

Cuando los estudiantes volvieron a sus casas, una de ellas me escribió desde donde había pasado sus vacaciones, y me dijo:
Dile a tu madre que he sacado miles de fotos mentales.

Así que vuelvo a Estocolmo con la escritura gemela de su foto mental…

Cada minuto que lates te recuerdo. Sobre la piel, en las fosas nasales: huelo, escucho, y despacio comienzas a formarte en mi cabeza. Vuelvo a Estocolmo, metáfora del frío exterior, del frío interior, de la nieve en definitiva.

Eres el teja de Gamla Stan - la ciudad vieja - tatuada de runas, gris en silencio y aunque me parece entenderte, no te comprendo. Me hablas en sonidos rotos, en ojos de mar y voces vikingas. Sólo te escucho, pero no veo tu poesía.

Hasta que las cicatrices del mar se abren lentamente. Nunca pensé que el mar podría helarse. En ti lo hace, a la vez que cae la noche sobre las tres coronas del ayuntamiento. Dorado de las coronas y azul del cielo, del mar y de los canales, helado bajo lo que a veces parece cristal, pero muchas no es más que espejo.

Tienes jardines, de árboles que aquí diría que están muertos, pero que en tu suelo no están más que dormidos en el verdegris que vibra junto a las trescientas palabras que llaman al blanco, que se traducen en los cuadros de Sisley. Seguro que sus cuadros habrían tenido más de esas mil gamas de nieve si te hubiera visto, si hubiera latido en tu interior, salpicado por la oscuridad y la lluvia.

En ti aprendí a ser yo, pero rechazo las palabras viaje iniciático, y lo que significan. Porque ya era como soy, pero ahora sé que de las colinas de Djurgarten hasta Östermalm me perteneces un poco. Aunque nunca quisiste, me hiciste más libre.


Más enhorabuenas: Para Patry y Lady K...

Un scoop: Ya estoy escuchando lo nuevo de Jorge Drexler…

Muchas gracias:
A todos los que me visitáis desde hace tiempo, incluso desde la otra realidad, a los que lo hacéis desde hace poco, a los que llegáis por casualidad, a los que me escribís emails, a los que me dejáis comentarios (y a los que no lo hacéis)… Gracias desde el espacio kikeliano…

2 comentarios:

Lady K dijo...

Después de esto queda claro donde reside el corazón de Kikel.

Kika... dijo...

Es que Kikel, y si me lo permite el ínclito Paco Cifuentes, tiene su epicentro, y su hipocentro, como los terremotos...
No sé si está donde dices, pero creo que a lo mejor, si paseas por la ciudad, te encontrarás con algún meteorito de ese planeta (desde lo de Plutón habría que decir más bien "planeta enano")...