23 septiembre, 2006

El detector de palíndromos

Adoro ir a conciertos con mi madre, aunque es verdad que se trata de un suceso no demasiado habitual, al menos en comparación con el total de conciertos a los que suelo ir. No es tan fácil de convencer. Primero, se lo tengo que proponer, no todos los días le viene bien, y otros no le apetece. Pero si le digo que el concierto es de Leo Minax, estoy segura de que me va a decir que sí, básicamente porque ya me ha ocurrido dos veces… y ayer fue una de ellas.

Mi madre es increíblemente selectiva respecto de la música que escucha. Quizá sea porque vio el talento y el arte muy de cerca… y cuando eso te ocurre, no sirve cualquier cosa. Si estoy escuchando algo y le gusta, se lo baja al coche grabado en una cinta (no tiene CD ni esas “moderneces”). Tras la prueba del coche, la música en cuestión puede pasar a formar parte de la “banda sonora del coche”. Y de ahí, al concierto.

Pude confirmar de manera directa que no es habitual que una madre y una hija vayan juntas a un concierto, al menos de este tipo. Cuando estaba probando sonido, Leo Minax nos saludó, lo cual era curioso porque nadie nos lo ha presentado nunca… y nos dijo que nos había visto en su concierto del Búho en agosto. Yo le contesté que probablemente se acordaba de nosotras porque no debía ser habitual ver a una madre y una hija juntas en un concierto. “Efectivamente, no lo es, y menos una madre y una hija que se parecen tanto”, dijo él. Nos parecemos, pero vaya por delante que en mi familia la genética va al revés de lo que debería, porque mi madre es mucho más guapa e inteligente que yo. Pero es verdad que nos parecemos, y mucho. Lo bastante para que la gente nos lo diga… y mucho…

Las costumbres de mi madre en los conciertos son también geniales: si le gusta, aplaude mucho y hasta grita ¡bravo! como si estuviese en la ópera. Si hay un disco que comprar, lo compra (“Kikita, es muy dura la vida del artista”, dice) y si hay que consumir más bebidas por el bien del arte, lo hace…


A la entrada de los conciertos de Minax habría que dar un aviso. El recital es interactivo, más vale que vayas preparado para cantar. Lo afinado que quede, ya es otra cuestión, depende del oído del público. Pero ayer no sé si el público no lo sabía, si les daba vergüenza o si no se podían creer que las peticiones de ayuda desde el escenario iban en serio. Menos mal que hacia el final la cosa se fue animando y hubo gente que cantó esos coros inmortales de Um sertão ao lado em todo lado, que serían algo así como “ô, ô, ô, ô, ô, ô” (lo del circunflejo es por el sonido típicamente portugués, ascendente y descendente, de esa parte de la canción). Hasta hubo amagos de percusión al final…

Tuvimos también un recuerdito para Vega cuando el brasileño comenzó a cantar Tempo de samba. Compartimos mesa en un concierto de Leo Minax en el que ella iba “contratada” por su hermana, y después le dedicó un post precioso en su blog, Universo Perpendicular.

En la foto, que está un poco oscura, se puede ver el detector de palíndromos. Es un cacharro estupendo: permite grabar cualquier cosa, hacer loops y, lo mejor, reproducir al revés lo que hayas grabado (el efecto reverse, se llama la cosa). Así que si grabas un palíndromo, una frase capicúa que se lee igual en un sentido que en el contrario, lo puedes reproducir al derecho y al revés y obtener lo mismo. Es muy importante para comprender el último disco de Leo Minax el tema este de los palíndromos, porque su título, Aulanalua es una frase de este tipo (aula na lua quiere decir clase en la Luna). Y ayer nos dio un curso acelerado.

¿Sabíais que “arriba la birra” es un palíndromo también?

El concierto nos gustó muchísimo, no compramos el disco porque ya los tenemos todos, pero sí que gritamos ¡bravo! y cantamos todas las veces que hizo falta. Un gusto.


Me imaginé... la música experimental que haría yo con los temas de la oposición y el detector de palíndromos...

1 comentario:

Lara dijo...

Este Madrid circular. No sé quién eres, porque ando poco por aquí, por estos blogs, por estos foros, por estas páginas. No me sorprende la casualidad internauta pero sí la física. Fugazmente te había leído. Hoy, tarde larga de martes, buscaba en la web de Paco, entonces el foro, entonces la entrevista en la radio, entonces tu blog, y la crónica personal, tan personal, del concierto. Pero no ha sido eso. Sigo bajando, y lo siguiente que veo es el concierto de Leo. Vaya. Yo hacía dos años que no veía a Leo Minax, y decidí ir a verlo ese viernes al Libertad. Luego, claro (aunque no tan claro), también estuve de nuevo en el Libertad, viendo a Paco. No sé, sin más. Me ha sorprendido. En el concierto de Paco no, pero quién serías en el concierto de Leo, dónde estarías sentada. De todos modos, yo llegué muy tarde. Y de todos modos, esta espiral está tan cerca y tan lejos. Un saludo.