29 agosto, 2006

Verborreas de verano (V y último)... "Una hada" en mi calabacero


Mi primo Tato afirma que ha visto "una hada" en el bancal de calabazas de mi abuela. Pero sólo me lo ha contado a mi porque dice que sólo le ha creído uno de sus amigos del colegio. Ahora le creemos dos personas porque yo sé que los calabaceros son plantas especiales donde viven las hadas. Vamos, que puestos a ver una, pues el calabacero me parece el sitio más verosímil.

Entonces le conté una historia que me contaron a mí hace mucho tiempo. El fruto que den los calabaceros depende del humor de las hadas que habitan en ellos. Si son felices, ser ríen y te salen calabazas. Si están bastante contentas, soplan con fuerza a las flores y crece una sandía. Un poco menos de felicidad hace que el soplido sea menor... así que salen melones. Y si no son felices, suspiran... y crecen calabacines.

Así que ahora Tato se ha convertido en una réplica en carne y hueso del jardinerito de los "Clics" de Playmobil, y se pasa todo el día regando y abonando el calabacero para que "la hada" que ha visto esté contenta. Espero que le salgan calabazas (la flor de la foto es de su bancal)...

Esto sin contar que una vez Tato me preguntó que en qué trabajaba, y como no le iba a decir que soy opositora, pues le dije que soy cuentacuentos... Bien pensado, viene a ser casi lo mismo ¿no?


Una reflexión: Aproximadamente, si la tendencia no cambia, morirán dos mujeres a la semana en España víctimas de la violencia de género... y el reciente caso de Osuna revela la pasividad social ante la tragedia...

2 comentarios:

Eduardo dijo...

No es que crea a Tato, es que sé que tiene razón el hombre.
Habra que preparar una noche "barbieresca" o una cena para coger fuerzas de cara al invierno. Un Bs Kika!

vega dijo...

respecto a la violencia de género, violencia de sexo, terrorismo doméstico, violencia doméstica... o como sea que se llame cuando a una mujer le pega un hombre que debería quererla o marcharse y lo hace por su bien, y se lo repite hasta que ella se lo cree... el problema es que parece que la culpa es de ella... dicen ahora que no entienden por qué las mujeres se saltan las órdenes de alejamiento... por qué se escapa la gente de los centros de desintoxicación en los que entran voluntariamente?? por qué los secuestrados dicen que sus secuestradores los trataron exquisitamente?? por qué el síndrome de estocolmo?? no tienen la culpa. ellas no. por ahí no paso
(esq he escuchado esta mañana una noticia q me cabréó y ahora te leo... y me hierve la sangre)