23 junio, 2006

Visite nuestro bar

En la vida es muy importante tener un bar de referencia. Donde te conocen y saben que te gusta el descafeinado de máquina con leche fría, o las patatas bravas con mucha salsa o el chorizo de pueblo picante. Donde puedes llamar a los camareros por su nombre, comer algo casi a cualquier hora (te salvan de esos momentos en los que no hay nada en la nevera), ir a leer el periódico o pegar la hebra con cualquier parroquiano.

A mí me encantan los bares: cuando era muy pequeña, mi madre siempre me llevaba a tomar el aperitivo o una gaseosa, y siempre remacha esta afición con dos datos. El primero, que casi después de aprender a decir “mamá” y las típicas palabras de bebé, yo decía “catunas” y “pipinillos” para pedir insistentemente que me dieran aceitunas y pepinillos (a todos los que digan que esos alimentos no son adecuados para los niños, no les doy la razón: he comido miles de aceitunas y creo que me he criado bastante bien, la verdad). Segundo dato aclaratorio: mi abuela siempre decía “esta niña es una niña de taberna”. Pues sí, y a mucha honra…

Por eso desde aquí quiero rendir un tributo al Bar San Juan, que es, supongo, el bar de mi vida, donde te puedes encontrar al director del colegio, al párroco jubilado (¿se jubilan los párrocos?), a tu médico de toda la vida, vamos, lo que se suele llamar las fuerzas vivas del barrio.
Los que vamos al San Juan desde hace tiempo hemos ido viendo todo tipo de cambios, y agradecimos mucho cuando hicieron una reforma y ampliaron el bar con una zona de mesas, donde ya uno puede apalancarse hasta que te tengan que barrer a la hora del cierre.
Y todo ello aliñado con una comida buenísima, eso que llaman trato familiar, y la posibilidad de encontrarte con todo tipo de gente.
Todavía me acuerdo de un día de verano a la hora de comer. Yo, delante de mi plato de judías verdes, y, en la mesa de al lado… Quique González, uno de los grandes artistas que han salido de mi barrio. Casi se me cae el vaso al ir a beber…
Así que si estáis cerca, pedid unas raciones o un bocadillo, sentaros y mirad alrededor, porque siempre hay algo interesante en el San Juan. Como dice uno de sus dueños, “yo he visto de todo, ¿no ves que tengo un bar?”

Desde aquí, un saludo a toda la gente del San Juan. Y, si vais, para pedir la cuenta no digáis “¡cobra!”. Porque os contestarán “¡víbora!”.


Algo que hacer: Visitar el Panteón de Hombres Ilustres (muy cerca de la estación de Atocha, en el Paseo de la Reina Cristina). Allí voy cuando necesito paz… y además es gratis con la cartilla del paro!!!

Algo que escuchar: Este consejo se lo dedico a Lady K, que se va hoy de vacaciones (tráeme algo mágico, tú que vas a tierra de meigas)… Ella siempre dice que debería ser obligatorio que los hombres de su vida (probablemente se pueda hacer extensible a los hombres en general) escuchen las obras completas de Paco Cifuentes… así que, chicos, os recomiendo tres canciones: Adicto, Platos Rotos y Salvar esta canción de ti, sin olvidar su colaboración en el disco de Alejandro Martínez, Faro de mar. Y si ya queréis que Lady K se derrita (creo que el 90% de las mujeres del mundo occidental tendrían la misma reacción), cantadle al oído Vestida de domingo. Eso sí que no falla.

1 comentario:

Eduardo dijo...

AcaBO de leer el mail!!! por dios y ala!!!, estoy en casa y es viernes por la noche...no sé si hubiese podido ir (no te engañaré kika), mañana madrugo un poco porque tengo que jugar un amistoso (sí, soy un tio tb y juego al fútbol de los machos ibéricos) y aclarar algunos conceptos de la próxima temporada con los chicos.
bueno kika, me alegra que tus monólogos se enriquezcan ahora que se acerca el verano. Seguiremos escuchando.
PD. a ver cuando invitas a unas bravas en ese peasso de San Juan!!!
1 BS