06 junio, 2006

A veces se me olvida



Estoy por escaparme a Kikel.
Me ha dado por pensar en cosas. Peor aún, me ha dado por olvidar. Por encerrar en algunos recovecos de mi mente a determinadas personas. Pero tengo que hacerlo, sé que algunos me entenderán aunque no sé si saber que otros pasan por la misma experiencia me conforta o me asusta. Si doloroso es olvidar, lo es más todavía cuando se hace voluntariamente. Cuando se olvida sin querer, simplemente por el paso del tiempo o por la acumulación de información que a veces se produce en la mente, no hay dolor. Olvidar voluntariamente, por el contrario, es mucho más duro. Pesa sobre el alma, se diría que la encharca.
Porque hay que pasar la primera fase, la de las ganas de volver a ver a quien queremos olvidar. Es el momento de luchar contra el mecanismo más canalla de la memoria: el que hace que tendamos a recordar sólo lo bueno de las personas. Los motivos para olvidar desaparecen justo cuando más los necesitas.
Y todo ello en la paradoja de tener que luchar también contra una de las pocas cosas seguras que tengo en la vida, me imagino que es la seguridad que da lo incierto, no creo que sea otra cosa. Creo que recordar a otra persona es lo que hace que definitivamente exista en otros lugares, que trascienda la barrera de lo que algunos (yo ya no) llaman la realidad, el espacio y el tiempo. Así, como dice la canción, peor que el olvido fue volverte a ver. Yo añadiría que peor que el olvido fue volverte a ver, desear verte, saber que no puede ser, que se te rompa el alma, que tenga que matarte un poco, quitarte tu existencia.
Me temo que de nuestros hijos psicodélicos voy a ser madre soltera. Bueno, ya hay quien se ha ofrecido a tomarme de la mano durante el parto. Que, por fin, me devolverá mi libertad.

2 comentarios:

Lady K dijo...

Ya sabes que a veces con querer a alguien no es suficiente y es mejor soltar las amarras que te atan a su piel e ir a la deriva hacia otras playas.Como el mundo no es perfecto,puede que la tormenta te devuelva a su arrecife de coral que,por muy hermoso que sea, te rompe la piel y te hace llorar lagrimas de sangre.Hay que ser fuerte,mi niña.Es cuestión de supervivencia.

Anónimo dijo...

Sin duda alguna guapa es de lo más difícil a lo que debemos enfrentarnos, pero ¿sabes? por muy duro que resulte siempre dicen que no hay mal que por bien no venga. Se fuerte y estoy segura que pontro encontrarás toda la fuerza necesaria para olvidar y superar. Un beso y un abrazo enrome, María Pía