29 diciembre, 2009

Reporterita de playmobil (XIII): mi foto del año

Estos días son los adecuados para hacer balance. O no, porque ya he escrito que estos días me dan bastante igual como tales, pero como en estas fechas una no se priva de nada, ni del béicon de soja ni del champán chimpón ese que pueden beber los niños, voy a colgar mi reporterismo playmoberil favorito de 2009.



La foto es del mes de abril y la tomé en los primeros días de Semana Santa. Durante esos días, el mejor equipo del universo - sin exagerar - grabamos el videoclip del tema Nada, del grupo Dardem.

Allí estábamos Nares Montero y yo, y os advierto que mientras que no cuente la historia del rodaje (una de las historias de 2009 que me quedan para 2010, año en el que los Dardem ya serán disco multiplatino), nadie sabrá por qué los títulos de crédito están rematadamente mal. Al menos los que nos conciernen.

La imagen está tomada en plena Gran Vía, sin flash para que no se me volvieran los protagonistas, justo enfrente del edificio de Telefónica. El director del vídeo, Juan Barrero (a la izquierda), da instrucciones a Pepe Rodríguez (de espaldas), cantante del grupo, sobre la secuencia que íbamos a grabar en la Gran Vía. El director parece ir vestido de Robocop porque utilizamos un cacharro infernal llamado steady-cam, que pesa la pera o eso dicen (yo nunca me ofrezco a probar esas cosas que tengo mal la espalda).

Además, sale la manga del abrigo verde de Nares. Ya que no estamos ni bien puestas en los títulos de crédito, por lo menos hay testimonio de que estuvimos allí.

Me encanta esta foto porque en su día mi querido Pepe me dijo que gracias a esa imagen se había dado cuenta de que tengo una manera diferente de ver las cosas.

Y yo estoy muy orgullosa de haber participado.


Post Scriptum... tendríais que ver a mi sobri Tato imitando a Pepe y cantando "nadaaaaaa"...

25 diciembre, 2009

Lo que realmente quiero




I don't feel bad about letting you go
I just feel sad about letting you know
A New England, Billy Bragg


Hoy he llorado viendo E.T.

Quiero volver a creer que cualquier cosa puede ocurrir.

Aunque tenga que creerlo poco y despacio,
por riesgo cardiaco (y estomacal).

Descreerme para vivir es peor.

Me protege un rato, pero enseguida duele de nuevo.

24 diciembre, 2009

Cuidadito con lo que deseas

Tanto he deseado que termine 2009, que me parece que me he pasado y ahora lo que se va a acabar es el mundo.

La señal inequívoca llegó ayer cuando mi madre me ganó al SingStar Mecano con una impagable interpretación de Hawaii-Bombay. Sólo me queda esta noche y el karaoke familiar de Nochevieja (ver Nochevieja Karaoke) para intentar revertir la deriva de la civilización occidental hacia la autodestrucción.



Como en las buenas películas, la única que se da cuenta de que vamos derechitos hacia la hecatombe soy yo, que paso un kilo de la navidad, por mucho que Lady K me regañe. Lo único que ha conseguido a base de decir que a ella le encanta es que me calle, pero no que me guste más. No soporto lo de los regalos, sólo respondo a los SMS de felicitación de la gente a la que quiero, no deseo feliz navidad por cumplir y no me puedo pasar con el turrón que luego me sube el colesterol...

Soy una Brusgüilis cualquiera, en mitad de la ciudad desierta, conocedora de la profecía del fin del mundo y no demasiado capaz de detener nada. Sólo se me ocurre tratar de ganar al SingStar esta noche y conseguir simplemente que 2009 se las pire sin dar ni una tos.

No estoy para chorradas.

Careful what you wish for, dicen los ingleses. Que tengo mucha fuerza de voluntad y me da pena terminar cargándome el mundo por haberme pasado de frenada.

22 diciembre, 2009

Imagina el problema resuelto



Imagínatelo resuelto. Cuando me dijeron que esa es una de las mejores maneras de resolver problemas de matemáticas, me pareció una estupidez casi carente de sentido. Lo de imaginar podía hacerlo. Pero no de una manera tan concreta, tan operativa. Creo que en el fondo no quería traicionar esa capacidad salvaje y desordenada, de lo poco verdaderamente asilvestrado que nos queda en las capas conscientes del cerebro. No quería imaginar el problema resuelto como quien imagina para crear un jingle para un anuncio o el diseño de una silla.

Te estás perdiendo una gran estrategia, me dijeron.

Ahora hay días en los que desearía no haber tomado la decisión de rechazarla. Poder imaginar el problema resuelto, el día en el que se cumplen los objetivos y empiezo a marcarme los siguientes, el día en el que nada ocurre a largo plazo, sino en el momento perfecto.

Imaginarme eso, entre otras muchas cosas. Ver el problema resuelto a veces resuelve el problema.