21 enero, 2020

El mapa de la oscuridad (II)



Todos preferíamos pensar que el universo alberga propósitos y medios benévolos o que al menos la gente hace las cosas de la mejor manera posible, sin mezquindad, malas intenciones ni mentiras. La realidad es que eso sólo pasa en las películas: únicamente un guión cinematográfico hace que quien está enamorado de otra cancele la boda en el último momento. En aquel mundo, menos que en ninguna otra parte, porque la mezcla tóxica de las apariencias, el alcohol y nuestro pequeño negocio de la falsedad nos situaba en las antípodas de las comedias románticas. Allí lo que se llevaba era más bien la estrategia de tierra quemada, la desesperación cotidiana del sonreír sin sentirlo, la frialdad telefónica, y en el centro ciudad de aquel lugar, o mejor dicho justo a la izquierda del centro, estaba yo.





19 enero, 2020

El mapa de la oscuridad (I)



Algunos personajes son inventados,
pero algunos eventos son reales.
Y viceversa.
Goran Petrović


No sé si ocurrió como pienso contarlo. En ocasiones creo que todo fue una invención de mi mente, un teatro de sombras en el que las personas-personajes se movían torpemente en un eterno baile de sillas, sin querer dejar de chocarse cada noche los unos con los otros.

Es posible que no fuera mi imaginación. Puede que en realidad estuvieran muertos, creando una ilusión con respecto a su existencia. Eso habría sido mucho peor, porque yo habría pasado de personaje a cadáver, y ya sabemos que los cadáveres no escriben, así que mejor pensaremos que danzaban en mi cabeza, que me los había inventado, y de esa manera pasaban del otro mundo a este.

He dicho que era de noche. Permanentemente. Y lo más curioso es que nadie buscaba la luz. Sólo tratábamos de hallar el mapa de la oscuridad. Algunos optaban por llevar los brazos extendidos y pisar suavemente con el fin de evitar jugarse la vida a cada paso. Otros corrían despreocupados, fingiendo que cada choque estaba perfectamente previsto. El último grupo, al que yo pertenecía, trataba de entender el mapa, colocando algún tipo de señal en las zonas ya visitadas para, al menos, seguir adelante. O atrás. Porque en la oscuridad nadie sabe qué dirección lleva. Era mejor pensar que teníamos un propósito en la vida, o que nada iba en serio, o que éramos especiales, o que teníamos un lugar al que volver o alguna parte en la que terminar nuestros días. Esas eran, entre algunas otras, las únicas formas de no terminar cada jornada en una esquina, temblando de frío, apoyados en el hombro de un desconocido o en una cama ajena, sin respirar, soportando el peso de algún cuerpo sin nombre, llorando en la ducha, gritando sin voz.



PS. - Si lo que buscáis es glamour, mejor en Instagram. Aquí de eso no nos queda. Y la foto es antigua. Puede que de esa época, aunque en realidad ya no me acuerdo.

30 mayo, 2019

Interior. Noche.


Interior. Noche. Un bar, luz amarilla. "Si no supiera que es imposible, diría que está celoso". Celoso de él, celoso de mí y de unas botas grises prestadas, de las risas a mi alrededor, de un amigo que me anima a hacer lo que quiera.

Una habitación blanca con un corazón en la puerta.

Yo masticando aquello de 'cause I'm not listening to you any more, my head is too sore and my heart's perforated, y no te miento, esto va a ser un desastre porque estoy aquí por otro, y el otro lo era todo en aquel momento, era una especie de agua sucia que no podía dejar de beber, y tú, tú y mis botas prestadas, tu cara de actor de Hollywood y esa expresión, contención y desdén. Eres preciosa. Eso me sirvió y fue suficiente. Lo justo para lanzarme de cabeza a una noche congelada, sin besos, caricias ni abrazos, pero con una belleza extraña. La suya. Un desastre de noche que terminó la mañana siguiente con un mutis por el foro sin despedida, conduciendo hacia el trabajo y sintiéndome aún abandonada en aquella cama.

Después de aquello te he visto varias veces, y ambos hemos actuado como si no hubiera ocurrido nada. Como si apenas nos conociéramos. Por eso no sabes que aquella noche del fin del mundo sirvió para algo: para dejar de beber de aquello y salir corriendo. Sigues siendo condenadamente bello, continúas teniendo esa pose de maldito y no sé si sigues viviendo en aquella casa con corazones en las puertas. En todo caso, va por ti. Porque lo importante debe quedar por escrito, aunque aquella noche ni tú ni yo nos lo mereciéramos. Lo que mereció la pena, aun retorcido y casi muerto, fue aquel instante de belleza.

27 mayo, 2019

Todo es gradual

septiembre de 2018

Todo es gradual, incluso el shock. Mi llegada a la desesperación fue lenta, aunque me pareció lo contrario. Creí hundirme en 24 horas, y la realidad fue que el proceso había sido tan lento que apenas me di cuenta de lo que ocurría. Cuando abrí los ojos, todo había desaparecido: los puntos de referencia, las ganas de escribir, los amigos e incluso el interés por todo. Especialmente, el interés por salir de donde estaba, respirar, pedir ayuda.

Y, de pronto, he querido volver a escribir. Intenté llorar de la emoción - o de algo - y sólo pude abrir la puerta de la calle y ponerme a bailar.